La basílica del Sagrado Corazón de Jesús conserva una de las más importantes colecciones de reliquias de La Plata. Bien amplio, el muestrario de retazos de vestimentas, enseres y hasta fragmentos de huesos que pertenecieron a personalidades íntimamente vinculadas a la Iglesia cuenta con los vestigios de unos 700 santos, reunidos todos en la Capilla de los Mártires, el pequeño templo de Adoración al Santísimo que se encuentra dentro de la Casa Salesiana de diagonal 73 y 9. Inaugurado por la obra de Don Bosco en 1939, hace años el espacio dedicado a la oración se inundó y se echó a perder, por lo que estuvo cerrado décadas. Ahora, después de una puesta en valor que significó el trabajo de seis meses de un grupo de restauradores el lugar vuelve a ser visitado por los fieles.
“Se trató de respetar todo el aspecto original, y como algunos materiales fue imposible conseguir, ya sea porque son difíciles de encontrar o por los altos costos, se usaron símiles, como falsos acabados que aparentan el mármol que alguna vez se utilizó”, contó el párroco del Sagrado Corazón, Francisco De Rito.
Esa sede católica se distingue de otras que también guardan reliquias debido a la devoción de los sacerdotes salesianos, que se ocuparon de conseguir numerosas piezas esa suerte de testimonio de la historia de la Iglesia. La constante presencia, además, de misioneros italianos que son parte de la orden, hizo el resto, porque esos religiosos facilitaron la provisión de ese tipo de objeto de veneración.
En rigor, la cantidad de reliquias que posee un templo hace, asimismo, la diferencia entre una iglesia y una basílica.
La puesta en valor de la capilla fue dirigida por la restauradora Jimena García. Consistió en la limpieza en las técnicas de seco y húmedo del cielo raso, muros, altar y piso; consolidación de grietas y juntas; decapado de zócalo afectado por la humedad y reposición de revoques; reemplazo de faltantes y estucado; y limpieza de relicarios.
Si bien no son piezas de una elevada cotización material, las reliquias son valoradas desde lo afectivo por los feligreses. Algunas de las que componen las colecciones platenses, incluida las que guarda la basílica salesiana platense, contienen piezas que se remontan a los orígenes del cristianismo, según se asegura.
En el Sagrado Corazón siguen de obra. Es que ahora se construye, bajo tierra, un cinerario, es decir, una cámara subterránea donde la gente podrá depositar las cenizas de sus seres queridos.
El proyecto responde, en parte, a la demanda de parroquianos del Sagrado Corazón que, incluso, se anotaron en una suerte de “lista de espera”, pues guardan en sus hogares urnas con cenizas que desearían depositarlas en un espacio dentro de la iglesia.
Pero la iniciativa viene a cumplir también una disposición del Vaticano que insta a los fieles a no esparcir las cenizas ni a guardarlas en los hogares en los casos en que los cuerpos son incinerados.
“Hay una tendencia -explicó De Rito- a volver al sistema de las antiguas iglesias europeas, que tenían sus propios cementerios”.
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