Un auto que alguien estacionó obstaculizando la entrada al garaje de una vivienda, a escasos metros de un bar ubicado en 17 y 63, derivó antenoche en una pelea a trompadas entre uno de los dueños de ese inmueble y el infractor, y la exhibición de un arma por parte de la madre del primero.
Según contaron testigos, el dueño del auto salió del bar “Valquirias” (donde estaba con un amigo) y vio que un hombre le pateaba la puerta del acompañante.
Previamente, una mujer que tendría entre 65 y 70 años y que vive allí con su esposo y un hijo de unos 45, había entrado al bar a preguntar de quién era el coche que taponaba la entrada y salida de su propio vehículo. Como respuesta sólo obtuvo silencio.
“a ver quiEn pelea”
De acuerdo a lo que contaron a este diario un par de testigos del incidente, mientras su hijo estaba trenzado en un forcejeo con el infractor (también de unos 45 años), la jubilada ingresó en su casa y volvió a la vereda “con un arma de fuego” y preguntó “¿quién pelea con ésta?”.
Aparentemente no apuntó a nadie, pero “la mantenía a la altura de la cintura”, contó un joven que estaba en el local junto con varios amigos.
Asustado, el dueño del coche fue al vehículo, aparentemente “para buscar un cuchillo”, aportó otro testigo, y si el enfrentamiento no pasó a mayores fue por el oportuno arribo de un par de patrulleros que calmó a las partes.
Mientras eso pasaba, varios clientes del bar que estaban en las mesas de la vereda-entre ellos una mujer con un bebé- se fueron espantados del lugar.
“Hubo un desbande de clientes importante”, confió el testigo, que se encontraba en el bar y estimó que el escándalo callejero “duró como una hora”. Después de que los policías se fueron (increpados por algunos parroquianos que pretendían que entraran en la casa para secuestrar el arma), el dueño del coche accedió a despejar del todo el garaje y regresó al bar para seguir cenando con su amigo.
no es la primera vez
En el barrio recordaron que hace un mes ocurrió un episodio similar, cuando la misma familia llegó en su coche y “había un auto de otro cliente tapándole el ingreso al garage”.
Fuertemente disgustada, “la señora entró en su casa y salió con un palo”, pero, a diferencia de lo ocurrido el jueves, “esa vez no atacaron al coche mal estacionado”.
“Se cansaron”, dijo el mismo vecino, “les pasó lo mismo dos veces y acá no estábamos acostumbrados a que hubiera tantos autos de noche”.
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