Varios actos el 1º de Mayo.
En uno de ellos la izquierda añoraba a Marx y Lenin.
En otro, la CTA de Yasky extrañaba a Cristina.
Mas allá, la otra CTA, recordaba a Fidel.
Los piqueteros hablaban de trabajo, pero viven de otra manera.
Macri con el Momo y el Tula cantaban la marcha. Había más, pero la paleta de colores estaba saturada.
CAMBIO DE TENDENCIA
El Gobierno que en marzo estaba en jaque, ahora pasó al ataque.
Mientras crecían las informaciones manipuladas. Había muestras manifiestas, afirmaciones parciales, descalificaciones. Zócalos inexistentes.
Aníbal Fernández se enfrentaba con Luis Novaresio y los defendía: “Nosotros podemos poner lo que queremos en la parte de abajo , en el zócalo de la pantalla. “Y qué”.
Macri aparecía en un supuesto escrache en Washington. Pero se veía en pantalla la policía de Nueva York. Todo era trucho. Pero las situaciones atravesaban personajes e instituciones sensibles para la opinión pública.
CONVOCATORIA
En la semana un tema golpeó fuerte.
El Episcopado convocaba para recibir testimonios de familiares de víctimas de la violencia de los años `70.
Es decir , los parientes de los asesinados por los Montoneros y el ERP.
Allí saltaron las organizaciones de derechos humanos. Un día después la Corte Suprema aplicaba el 2 x 1 a un autor de crímenes de lesa humanidad. Allí Estela de Carlotto fue directa: “Son ladrones y mala gente”.
En economía, Artemio López en una nota en el diario Perfil dice que los pobres en el año 1983 eran el 25,3%.
Las Universidades señalaron en esa época que era del 16 %. En 1974 era del 2,6 % pero a fines del 75 y gracias a Celestino Rodríguez , Gomez Morales, Bonanno, Antonio Cafiero y Mondelli ya estaba en el 17 %.
Cuando Cristina dejó el poder, la Universidad Católica marcó el 29%. Macri la llevó al 31,5%.
¿Quién tiene la culpa?
Mintiendo con los números no solucionamos nada.
ROMPER EL TERMOMETRO
Es crónico. Con el INDEC y otras cosas, la solución es romper el termómetro.
¿Cómo sigue el resto?
Varios directores de empresas hicieron catarsis en una cena. De allí surgieron varios puntos.
Uno.– No ajustan las cuentas. Son demasiado moderados.
Dos.– Nos dicen que es difícil un gradualismo diferente al de hoy. Señalan que hay que poder gobernar.
Tres.– Reconocen que en el corto plazo, la suba de tarifas provocó que se acelerará la inflación. Sacó plata del bolsillo de la gente.
Cuentan que la explicación fue la siguiente : “Era necesario, ahora las empresas de luz, agua, gas están haciendo obras porque cambió la ecuación del negocio”.
Cuatro.- Señalan que la inversión en obra publica creció mucho con respecto al año pasado. Ventas de cemento, hierro, asfalto aumento varias veces.
Cinco.– Para el Gobierno los problemas más importantes son la inflación, la presión impositiva, el acceso al crédito y la burocracia. Dicen que gente de La Cámpora dentro de los organismos del Estado, boicotean los trabajos.
Seis.– Las empresas grandes se concentran en los créditos en dólares.
Siete.– En el campo, se endeudan en dólares y si pueden guardan soja en los silos para venderla más adelante, cuando suba un poco el dólar.
ENCUESTAS
En febrero en las encuestas el Gobierno bajaba 7 puntos, en marzo recupero 5 puntos.
Vieron en las calles el posible futuro y algunos temieron.
Todos los discursos, izquierda, derecha, centro da la sensación que atrasan 50 años.
El peronismo dividido y en la oposición, miran al sindicalismo. Este también está partido y la imagen que tienen a favor no supera el 10%.
La pregunta a un funcionario de la jefatura de gabinete fue la siguiente, que idea tienen de las elecciones en octubre.
Me contestó con pocas palabras: “No tenemos contra quien perder”.
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