Cada año, en la provincia de Buenos Aires nacen miles de niños que no son registrados: no tienen documento, tampoco identidad. Según estiman desde el Registro Provincial de las Personas, a partir de un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentin a (UCA), suman cerca de 70.000 los menores que no tienen DNI.
Miles de niños de entre uno y 12 años llegan de la mano de algún familiar a anotarse en el registro, para luego poder inscribirse en una escuela o solicitar la cobertura de una obra social. Para ellos el trámite fue sólo administrativo. Para los mayores de 13, el proceso es más complejo, pues debieron pasar por la Justicia; en este rango etario, 16.412 personas resolvieron su falta de DNI por la vía judicial durante 2016.
Un niño sin documento puede inscribirse en la escuela primaria, pero no tendrá su título al terminarla. Tampoco puede anotarse en un club deportivo, ni acceder a la Asignación Universal por Hijo ni a una obra social perteneciente a sus padres. Cuando sea mayor no podrá votar ni tener un trabajo en blanco. Tampoco hacerse estudios en un hospital público ni viajar en colectivos de larga distancia, entre otros inconvenientes que acarrea esta falta.
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