La zona de 127 66 y 67 amaneció convulsionada este lunes por un siniestro en el que intervino un micro de la línea TALP, que realiza su recorrido habitual por Lomas de Zamora, que presuntamente habría sido robado de uno de los talleres que la empresa de transporte tiene en dicha localidad bonaerense. Si bien no hubo que lamentar víctimas los vecinos vivieron momentos de tensión ante las temerarias maniobras del conductor que en principio habría estado bajo los efectos del alcohol.
El hecho, que terminó con dos autos colisionados y el frente de una casa destruído, tuvo lugar a las 4.30 de la madrugada en 127 entre 66 y 67 cuando un menor de edad que conducía la unidad impactó de lleno contra uno de los coches. Según los vecinos, el malviviente, al que se lo vio “totalmente fuera de sí al momento de la colisión”, chocó primero contra un Ford Fiesta que fue arrastrado hasta el lugar en el que se encontraba estacionado un utilitario que también sufrió algunos daños en su carrocería.
Al principio quiso continuar circulando por 127 pero al verse cercado por un arroyo que circunda la zona, el presunto ladrón optó por regresar y tomar otro camino que le permitiera continuar con su huída. En plena maniobra de retroceso impactó contra una casa a la que le destruyó el frente. En ese instante varios de los frentistas que habitan el sector ya habían salido a las puertas de sus viviendas a tomar conocimiento de lo que ocurría, pues además del fuerte ruido que generó el choque, se podía oír a lo lejos los rebajes y aceleradas del micro.
Ante el desesperante escenario, varios de los vecinos que estaban presenciando el intento de escape del joven con mucho miedo por lo que pudiera seguir provocando, salieron de sus viviendas a detener al presunto ladrón. En medio de una copiosa lluvia los frentistas lograron abordar la unidad, reducir al adolescente y frenar el intento de huída. Mientras algunos custodiaban al conductor, otros llamaron a la policía que se hizo presente en el lugar y se lo llevó detenido.
Hasta las 8.00, el micro continuaba estacionado en este sector de Villa Argüello, esperando ser retirado por la empresa. En el terreno fangoso que se había formado por la intensas lluvias que azotaron a la Región durante todo el domingo, aún se podían ver los profundos surcos que había dejado la unidad 327 de TALP. Mientras tanto, con pocas horas de sueño y un estado emocional alterado, los vecinos de la zona intentaban reponerse del mal momento para retomar su rutina diaria.
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