Cerca de cumplir veinte años, el Parque Ecológico Municipal está consolidado en la vida de los platenses como una de las principales opciones para el esparcimiento gratuito y rodeado de verde. Sin embargo, está lejos de atravesar su mejor momento: años de desidia y escaso mantenimiento hicieron eclosión en un presente en el que el predio, que alberga un valioso patrimonio ambiental, requiere la urgente intervención de las autoridades para frenar un deterioro generalizado.
Basta con recorrer parcialmente el imponente paisaje de la antigua estancia citibelense situada a la vera del camino Centenario, entre 426 y 460, para advertir señales de que algo no anda bien. Contenedores rebosantes y rodeados por bolsas de basura, caminos internos virtualmente intransitables, ausencia de personal de seguridad, consumo excesivo de bebidas alcohólicas y una casona que “se cae a pedazos” son algunos de los problemas que denuncian quienes visitan periódicamente el lugar.
Creado en 1998 por la Comuna, tras cinco años de diseño y acondicionamiento, el parque incluye 206 hectáreas que hasta 1935 pertenecieron al campo “La Dora”, y desde entonces hasta 1970 fueron explotadas por la empresa de comunicaciones Transradio Internacional. Las quejas acerca de su estado comenzaron a multiplicarse hacia 2013, cuando los trabajadores y un grupo de entidades de defensa del medio ambiente hablaron de una creciente “degradación y vaciamiento”, además de “pérdida de biodiversidad”, “falta de seguridad y avance delictivo”, “ausencia de cartelería” y “falta de guardaparques”.
Actualmente, poco parece haber cambiado, más allá de que a fines de marzo pasado la Municipalidad llevó a cabo tareas de reforestación con especies vegetales exóticas, autóctonas y en extinción. En la ocasión, el director del paseo, Daniel Brichetti, subrayó que “armamos un bosque en la parte trasera del predio purificando y revitalizando la reserva natural”.
Para los vecinos que cotidianamente salen a correr, pasear sus mascotas o compartir momentos en familia, las principales falencias están vinculadas con lo que se describe como “escasez de vigilancia”, afluencia de “personajes indeseables” e instalaciones “abandonadas”.
“Apenas hay un guardia en la entrada y otro a la altura de lo que queda de la casona, que está a ocho cuadras” explica una profesional villaelisense que suele realizar actividades deportivas en el lugar: “te sentís sola, y el mismo personal te aconseja que no te metas por algunos senderos; para peor, ahora dejan entrar a los autos hasta el fondo, donde hay alcohol y fumatas todos los días. No es seguro para los nenes andar en bici ni en patines porque los coches hacen lo que quieren. Los baños permanecen bajo llave y la casona siempre cerrada”.
Desde la secretaría de Espacio Público y Gestión Ambiental de la Comuna se admite que “la casona, y principalmente sus techos, se encuentran muy dañados por el abandono que sufrieron durante años”. Pero se asegura que “estamos trabajando en un proyecto integral de puesta en valor y reacondicionamiento”.
En la dependencia local subrayan que “se han reforzado las tareas de limpieza y mantenimiento de los espacios verdes y las calles internas, y se programará una serie de actividades en el marco del Día del Medio Ambiente, que se celebra el lunes 5 de junio”.
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