• Una rutina de 60 minutos, de los cuales 45 estén destinados a una sesión de sueño y relajación ininterrumpida
• Las clases comienzan y terminan con una serie de ejercicios de estiramiento
• En el medio, se reserva el momento para la siesta, con un antifaz, una cama confortable y un ambiente con música suave
• Mientras los practicantes duermen, un instructor supervisa que lo hagan en la postura correcta, sin posiciones que puedan facilitar a futuras contracturas
• La idea es combatir la fatiga y el desgaste producido durante la jornada diaria
• En menos de un mes, desde que se presentó la técnica en sociedad, más de un centenar de personas se anotaron en un solo gimnasio para poder realizarla
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