En numerosas ocasiones se ha tratado en esta columna la falta de mantenimiento y el mal estado que presenta la mayoría de los llamados caminos de acceso a La Plata, en un problema que se ha tornado casi endémico, sobre todo para algunas de esas vías. En esta situación se encuentran, desde hace muchos años, los caminos General Belgrano y Centenario, cuyos servicios son demandados por cada vez mayores flujos de tránsito.
En lo que concierne al camino Belgrano, vecinos radicados en el tramo que une a City Bell con Villa Elisa reclamaron porque desde hace un largo tiempo dejaron de funcionar los focos de alumbrado instalados entre las calles 460 y 452. Además de los riesgos que ello implica para el desplazamiento de automotores y de peatones -estos últimos, por las casi inexistentes banquinas cuya anchura, entre la línea de edificación y el cordón de la calzada, apenas si alcanzará a un metro- los pobladores aludieron a los graves problemas de seguridad que, para quienes deben caminar por allí en horas de la noche, supone la falta de alumbrado.
Cabría señalar que son varios los tramos entre La Plata y la rotonda de Gutiérrez en los que el camino se ve ganado por una total oscuridad, tal como ocurre en la extensa zona del parque Pereyra Iraola. Pero lo mismo sucede en el camino Centenario que, también a la altura del Parque, carece de alumbrado. Si bien se habla de zonas despobladas, debe considerarse que, en muchas oportunidades, los faroles permanecen apagados en una encrucijada crítica como lo es el Distribuidor Benoit, muy cerca de la entrada a nuestra ciudad.
En las últimas décadas, ésta y otras deficiencias ostensibles en el Belgrano y el Centenario no reciben la atención que merecen. Ello a pesar de que se trata caminos selectivos, absolutamente cruciales para facilitar el desplazamiento hacia o desde localidades tan densamente pobladas como son las de Gonnet, City Bell y Villa Elisa.
Como bien se sabe, el diagrama caminero de la zona norte se ve fuertemente condicionado por la presencia de predios que, como el del Parque Ecológico, el Cuartel 601, la República de los Niños y muchos clubes, impide la existencia de calles internas, viéndose obligados los automovilistas a utilizar a los caminos Belgrano y Centenario como únicas vías de ingreso y egreso disponibles. A esos verdaderos cuellos de botella se suma la presencia de las vías del ramal ferroviario que iba a Brandsen, que sólo ofrece paso por los cruces de avenida 7 y los caminos Belgrano y Centenario.
La política vial de avanzada que imperó en la Provincia en la primera mitad del siglo XX, cuyos resultados se tradujeron en la construcción de una red de rutas troncales y de caminos secundarios perfectamente idóneos y bien mantenidos, decayó primero gradualmente y ahora colapsó. La declinación fue ostensible y, a la vez, se vio agravada por un crecimiento explosivo del parque automotor. En el caso de nuestra zona, no sólo los caminos Belgrano y Centenario, sino la diagonal 74 y las avenidas que, como la 7, comunican con el sur del casco urbano, exhiben evidentes señales de deterioro.
Es de esperar, entonces, que empiecen a encararse los trabajos de mantenimiento que hagan falta, ya que lo que está primeramente en juego es la seguridad de miles y miles de personas que transitan estos caminos troncales y secundarios. Para nuestra región esos emprendimientos deben ser considerados, por parte de las autoridades provinciales y municipales, como obras prioritarias.
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