El partido de la Selección Nacional en un horario poco usual para el fútbol (el cotejo comenzó a las 7,05 de la mañana de ayer) generó una alteración en la rutina de los futboleros de la ciudad, que tuvieron que madrugar más de la cuenta o, como en otros casos, estirar el desayuno màs de la cuenta en los bares -foto- para no perderse el desarrollo del clásico.
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