Así como las principales víctimas de maltrato y abuso son las mujeres mayores de 80 años, que viven solas., los principales victimarios son sus cuidadores más cercanos. Una situación que debe, sin lugar a dudas, prender una luz roja en la sociedad. Pero la otra cara del maltrato de la que menos se habla es el maltrato institucional. Un estudio recientemente realizado en La Plata por la Universidad de East Anglia y la Red Mayor puso en evidencia que la situación de las personas mayores internadas en residencias estaba lejos de respetar sus derechos humanos básicos.
A ello se le suma el maltrato que reciben cuando pierden prestaciones esenciales sin previo aviso, por un cambio en la “política institucional” del que ni siquiera son avisados. Padecen maltrato institucional incluso en los organismos creados para su atención.
La ausencia de servicios y programas de buena calidad, la disminución de las prestaciones y la falta de transparencia e información para atender a una población cada vez más longeva es sin dudas la otra cara del maltrato.
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