Un Hyundai circula por el centro de Las Vegas, un Audi avanza por la autopista A9 de Munich a Nuremberg: existen diversos informes sobre recorridos exitosos de autos sin un conductor al volante. Técnicamente está resuelta en buena medida la conducción autónoma. Si uno sigue los reportes sobre estos ensayos podría pensarse que faltan apenas unos meses para que se produzcan en serie autos robot. Pero las apariencias engañan.
Parecería que se está a punto de lanzar la producción en serie de autos de conducción autónoma. Pero no es así. Hace falta aún resolver muchas cuestiones críticas de seguridad, según admiten de forma unánime los desarrolladores de las empresas automotrices. Ni que hablar de la regulación legal.
Nadie duda en Mercedes, Audi o BMW que en algún momento los automóviles rodarán sin conductor. Pero la autonomía ofrecida hasta el momento es limitada. Prácticamente son sólo autos del segmento más caro los que ofrecen sistemas de conducción autónoma. Y en general se trata de opciones que permiten al conductor humano dejar el volante apenas por unos segundos. Y no puede leer el diario o utilizar su teléfono móvil en esos instantes.
Audi dispone de estos sistemas de conducción autónoma por ejemplo en el Q7, BMW equipa con ellos a los Serie 5 y Serie 7, Mercedes los incluye como opción en la Clase E, Volvo en el XC60 y XC90, en tanto que Tesla lo hace en los modelos S y X. Todos ellos utilizan sensores de radar y cámaras para hacerse una composición de lugar del entorno y mantienen al vehículo en marcha autónoma no sólo con respecto a la dirección, sino también en lo que se vincula con la aceleración y el frenado.
En general sólo funcionan estos sistema en rutas fuera de las ciudades y en calles marcadas como aptas para la conducción autónoma. Se diferencian entre sí por el rango de velocidades en el que son activos. En los Clase E de Mercedes, por ejemplo, se advierte en todos los sistemas a los pocos segundos al conductor para que vuelva a asumir el control del manejo, explica el jefe de desarrollo Michael Kelz.
El nuevo modelo de la Clase S traerá una novedad en sus sistemas de autoconducción: no sólo frena automáticamente ante las curvas o durante la circulación en rotondas, incluso cuando no exista allí una limitación de velocidad, según anticipa el desarrollador Andreas Wedel an. También podrá cambiar solo de carril en la autopista. "El conductor sólo tendrá que activar la luz de giro brevemente y el auto buscará entonces el momento adecuado para cambiar de carril para sobrepasar al auto que va delante." Un nuevo toque a la luz de giro devuelve al vehículo a su carril original.
Audi emprenderá su próximo gran paso hacia la conducción autónoma con la nueva generación del A8, que será presentada durante este verano europeo. No se han revelado detalles, pero el CEO de la empresa Rupert Stadler promete un "sensible alivio (de conducción) en la autopista". Dio a entender que será la primera vez que los conductores de la limusina de lujo podrán ocuparse de otras cosas sin infringir la ley.
En forma paralela a la asistencia automática en autopista se desarrolla también la conducción autónoma en el otro extremo de la experiencia de manejo: el aparcamiento. Esta maniobra desarrollada en gran parte sobre terreno privado y a muy baja velocidad está muy cerca de poder realizarse de forma totalmente automática. Autos como el nuevo BMW Serie 5 o los Mercedes Clase E pueden acomodarse solos en el hueco disponible para aparcar, con el conductor activando el proceso desde fuera del vehículo con un comando dado desde la llave o el teléfono móvil.
La introducción pausada y prudente de la conducción automática es bienvenida para todas las partes involucradas. Para las empresas automotrices porque pueden desarrollar la técnica para todas las eventualidades. Y para las autoridades para que puedan revisar los acuerdos de Viena de 1968 sobre las condiciones que deben cumplir los autos para permitir su circulación. Porque hasta ahora se establece en este convenio internacional que el conductor debe poder "dominar su vehículo bajo todas las circunstancias".
Un complemento de estos acuerdos permite la incorporación de asistentes de conducción, pero su activación debe ser determinada por el conductor, quien mantiene su responsabilidad sobre el movimiento del auto.
Las compañías de seguros también están aún a la búsqueda de la fórmula adecuada para el tratamiento contractual claro de la conducción autónoma. No está determinado todavía quién debe ser responsabilizado por daños ocasionados en un accidente en que esté involucrada la asistencia automática. De todos modos no cambiará la situación del conductor, quien como hasta ahora seguirá siendo cubierto contra daños ocasionados a terceros, tanto por errores propios como por fallas del automóvil.
En general se diferencia cinco niveles de conducción autónoma:
Nivel 1: abarca los sistemas de asistencia como el límite de velocidad con regulación de distancia o advertencia de abandono de carril.
Nivel 2: autos como los Mercedes Clase E o el BMW Serie 5 pueden andar bajo ciertas circunstancias en modo automático, pero el conductor debe estar siempre con las manos sobre el volante o en su cercanía.
Nivel 3: el conductor puede quitar los ojos de la calle y ocuparse brevemente de otra cosa, pero tiene que estar dispuesto siempre a retomar el comando después de una advertencia de parte del sistema de asistencia.
Nivel 4: con la conducción totalmente automatizada puede desentenderse el conductor por tramos del manejo para concentrarse en otros asuntos o incluso dormir.
Nivel 5: con la conducción totalmente autónoma ya no hace falta un conductor humano, los autos robots ya no tendrán volantes ni pedales.
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