A nueve meses del escándalo desatado por sus polémicos dichos, Gustavo Cordera regresó a los escenarios porteños junto al grupo La Caravana Mágica, con dos shows que tuvieron lugar durante el jueves y el viernes en La Trastienda, en el que presentó su disco “Tecnoanimal”, agitó al público con clásicos de Bersuit Vergarabat y de su etapa solista, estrenó dos canciones en alusión a lo ocurrido, y practicó una especie de descargo musical y discursivo, en el que no mostró arrepentimiento y dejó entrever que todo fue producto de un malentendido.
“Fue una noche inolvidable. Gracias a La Trastienda por su valentía, gracias a ustedes por aguantar los trapos en estos nueve meses. Acá estoy para poner el pecho. Estamos vivos de vuelta”, dijo el músico al finalizar el concierto, que pudo realizarse con normalidad, a pesar de algunas manifestaciones de grupos feministas realizadas la semana pasada, en el que se pidió a los responsables del reducto de San Telmo que suspendiera el concierto.
El ánimo del cantante no fue el mismo a lo largo de todo el show, sino que comenzó de manera casi avergonzada, emocionado, y con el correr del concierto fue ganando confianza hasta caer en la tentación de repetir algunas viejas mañas, como cuando hizo subir al escenario a un grupo de mujeres que se pusieron “íntimas” con el cantante.
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