La joven de 22 años que fue detenida el jueves, después de que encontraron a su bebé recién nacido muerto dentro de un tacho en su casa de Punta Lara, quedó imputada por “homicidio calificado por el vínculo” y bajo custodia en el hospital Cestino de Ensenada. Fuentes judiciales la identificaron como Andrea Elizabeth Picon, quien se negó a declarar cuando el fiscal Marcelo Romero se trasladó hasta ese centro asistencial para indagarla.
Su pareja, que había sido aprehendido junto con ella, fue liberado por falta de evidencias que lo vincularan directamente con el crimen.
En el pedido de detención, Romero le imputó a la joven que “la misma no pudo desconocer haber dado a luz a su hijo en su domicilio, atento al embarazo a término que cursaba, matándolo al haber ocultado el nacimiento a sus allegados, quienes la auxiliaron inmediatamente después”, destacó.
el hallazgo
Como informó este diario en su edición de ayer, el terrible episodio ocurrió el jueves a la tarde en 16 entre 7 y 9 del barrio Piria, en esa localidad de Ensenada, después de que la mujer tuvo el parto dentro de ese domicilio y, por circunstancias que se intentan ahora determinar, presuntamente decidió arrojar al bebé dentro de un tacho, donde fue encontrado sin vida, tapado con nylon y papel.
Para valorar el rol que pudo haber jugado cada integrante de la pareja, el fiscal tuvo en cuenta distintos testimonios y el hecho de que varios dieron cuenta del “estado de indiferencia de la imputada frente al trance vivenciado precedentemente”, surge del pedido de detención.
La suegra de la acusada declaró que “se presentó en la finca de su hijo por pedido de éste y observó a la imputada sentada en la cocina presentando manchas similares a sangre y le manifestó ‘largué eso... montón de glóbulos de sangre largué en el baño...’”.
La mujer confirmó haber visto en el interior de una bolsa “parte del cordón umbilical”, lo que, a criterio del fiscal, “da cuenta del ocultamiento del embarazo a la familia”.
La cuñada de Picon (hermana del padre del bebé) también aseguró no estar al tanto del embarazo de la chica. Dijo que fue a la casa donde pasó todo y que vio a la ahora detenida “en el baño, manchada con sangre y al lado un tacho con la placenta”. Agregó que más tarde, una vez que Picon fue llevada al hospital, se puso a limpiar y encontró el cuerpo del bebé recién nacido.
Otros testimonios importantes fueron los de los vecinos, quienes coincidieron en contar que la joven “ocultaba el embarazo”, dijo una fuente con acceso a la causa.
los medicos
Uno de los profesionales que asistió a la imputada después de su ingreso al hospital Cestino declaró que la encontró en buen estado, con sintomatología “de puerperio inmediato” y que habían llevado con ella una bolsa con “la placenta de embarazo en término, con parte del cordón umbilical cortado de forma irregular”. Pero el bebé no estaba.
Otra médica refirió haber hablado con el padre del recién nacido, quien le reveló “yo no sabía nada que estaba teniendo un bebé, yo estaba con mis otros hijos adentro de la casa”.
Una vecina dijo a los investigadores que poco antes del hecho le había preguntado a Andrea si estaba embarazada, pero ésta se lo negó, ampliaron las fuentes.
Con todos estos elementos, sumados al informe preliminar de la autopsia realizada al cuerpo del bebé, Romero pidió que el padre fuera liberado y la madre imputada de un delito que contempla la máxima pena: perpetua.
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