El fiscal Fernando Cartasegna ya es parte en la causa penal que investiga el ataque que sufrió el pasado 3 de mayo en su despacho de la calle 7 entre 56 y 57.
Según indicaron ayer fuentes de tribunales, el juez de garantías Pablo Raele dio curso a su solicitud de particular damnificado, por lo que desde ahora podrá requerir medidas de prueba en procura de obtener datos que sirvan para el esclarecimiento del hecho.
Como se sabe, todo sigue envuelto en un mar de conjeturas y Cartasegna, en su círculo íntimo, se ha mostrado muy afectado por distintos comentarios vertidos acerca de lo sucedido.
En estas últimas horas, surgió una nueva hipótesis: la que vincula la agresión con una banda de caranchos de Quilmes, cuyos alcances serán ahora analizados por la Justicia de nuestra ciudad, ya que, por una resolución del Procurador bonaerense Julio Conte Grand, el caso, ante las aparentes irregularidades que comprobó en su instrucción, fue sacado de la órbita del vecino distrito.
¿Qué une ese expediente con Cartasegna? De acuerdo a los voceros consultados por este diario, todo podría haberse desatado por una casualidad o una información mal decodificada, ya que por aquel entonces también se hablaba de que el fiscal platense se iba a ser cargo de una pesquisa contra una supuesta organización que lucraba con los accidentes de tránsito en la Región.
Superado ese primer análisis, se trataría de un grupo “muy pesado” y que no sólo contaría con una pata policial. “También comprobados nexos en el ámbito judicial”, destacó una fuente.
Después, nada se descarta. “Ni las cuestiones personales ni las funcionales por el curso de alguna otra investigación.
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