Mirtha Legrand por tres, Marcelo Tinelli por cuatro, dos premios para Susana... La lista de ganadores de la 47ª edición de los Premios Martín Fierro que se llevaron a cabo el domingo por la noche se asemeja demasiado a pasados listados de la ceremonia de Aptra, una velada que, al igual que los dueños de las estatuillas, se pareció demasiado a las galas de antaño: largas y deslucidas.
De hecho, nada hubo durante las cuatro horas de premios más que anuncios de ternas, anuncios de los nombres ganadores y discursos (también de poco vuelo): ni humor, ni espectáculos. Apenas un show de Abel Pintos durante el recuerdo de los que se fueron, y los homenajes a Susana y Mirtha, pusieron pausa en la vorágine de premios.
Y eso que desde que asumió, Luis Ventura no para de prometer cambios: dividió radio y televisión para ganar celeridad y recuperar interés en la entrega de premios el año pasado, y este año decidió crear un nuevo premio, una “nueva categoría” en la que ingresan aquellos que ya no pueden medirse según los viejos premios, como Mirtha Legrand, en su 90º aniversario y con un trayecto de medio siglo con los almuerzos. Ventura creó para galardonar a La Chiqui el Martín Fierro de Brillantes, pero ni siquiera esta idea resultó novedosa: hace apenas ocho años Aptra inventó el Platino. ¿Y adivinen quién lo ganó?
Sí, Legrand se lo llevó, algo tan predecible como que la matriarca de la familia real televisiva más importante iba a ganar el domingo como conductora. También engrosaron sus arcas de premios de Aptra Tinelli y Susana, en una nueva ceremonia donde los votantes, los miembros de la industria, volvieron a inclinarse por los sospechosos de siempre, como si tuvieran reverencia por ciertos apellidos.
¿Verán realmente los votantes nuestra televisión? Esa pregunta se la hizo durante años, por ejemplo, la TV Pública, que hasta el domingo nunca había ganado el Oro: las últimas temporadas han sido de excepción para la ficción del canal, gracias al influjo de fondos del INCAA, a pesar de lo cual los programas de la señal estatal quedaron postergados siempre de los premios mayores, mientras que las ficciones de los grandes canales, a pesar de que a ellas también el gran público les da la espalda, continúan sumando premios.
El domingo, por caso, El Trece, el dueño de casa, se llevó 41 premios, contra 17 de la TV Pública, entre los cuales se contó el inesperado premio para Adrián Suar en una terna que compartía con Luis Machín y el protagonista de “El Marginal”, Juan Minujín, en otra mala costumbre repetida de la ceremonia: el local siempre gana.
QUEDAR BIEN CON TODOS
Pero, por suerte, la otra “tradición” de los últimos años es que el Oro que desafía la lógica de los premios entregados y la reincidencia de apellidos en los listados ganadores: a pesar de que se pasó la velada perdiendo (ganó dos de los ocho premios por los que optaba) “El Marginal” se fue del Hotel Hilton con el premio mayor.
Hace 14 años un enojado Damián Szifrón subía al escenario, y nadie entendía su ira: su primer proyecto grande, “Los Simuladores”, había ganado el Martín Fierro de Oro, pero el ahora codiciado cineasta no podía entender cómo su show había ganado el premio mayor luego de perder las categorías claves de producción integral y dirección, y sin haber ganado ningún premio actoral.
Es la misma lógica que imperó este año en la ceremonia de Aptra, y también el año pasado, cuando ganó Lanata a pesar de los seis premios de “Historia de un clan”: el Oro aparece como un universo aparte, que no precisa explicación. “La Leona” y Tinelli pueden haber conquistado cuatro premios, y “El marginal” puede haber quedado relegada en categorías clave como producción y dirección, pero el consenso era que la serie de la TV Pública, que casi nadie vio hasta que llegó a Netflix, era el programa más importante e innovador del año.
23.1
fue el rating de la edición 2017 de los Martín Fierro, 7 décimas menos que en 2016
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