Arrancó el invierno y ante la llegada de temperaturas bajas persistentes se dio a conocer una guía para evitar intoxicaciones y muertes con el monóxido de carbono.
La guía fue difundida por la empresa Camuzzi Gas Pampeana y plantea 10 preguntas para entender qué es el monóxido de carbono, cómo se produce, qué efectos tiene sobre las personas y cómo evitar intoxicaciones.
¿Qué es el monóxido de carbono?. Un gas tóxico que se produce por una mala combustión. Ésta puede originarse no sólo en los artefactos a gas natural, sino también con cualquier otro material combustible: madera, carbón, kerosene. No tiene olor, color ni sabor y tampoco irrita; es por eso que resulta tan difícil de reconocer en un ambiente.
¿Cómo se produce una mala combustión?, El oxígeno es fundamental para que los materiales combustibles puedan quemarse adecuadamente. Cuando la cantidad de oxígeno es insuficiente se produce la mala combustión, dando origen al monóxido de carbono (CO). Por ello, las principales causas de aparición de CO están asociadas al mal estado de los artefactos a gas o de sus instalaciones.
Esas son dos de las preguntas que plantea la guía, También remarca que el CO no es lo mismo que el gas natural, El gas natural no es tóxico pero sí explosivo en determinadas concentraciones de gas y aire. Además, tener una pérdida, o dejar abierto el paso de gas sin encender ningún artefacto es peligroso porque puede generar una explosión, incendio o asfixia .
El monóxido de carbono desplaza al oxígeno del ambiente. Una vez inhalado, se combina con la hemoglobina de la sangre a través de los pulmones e impide que el oxígeno llegue a los órganos vitales. La ventilación de los ambientes permite el ingreso del oxígeno necesario para lograr una buena combustión y, ante la presencia de CO, atenuar sus efectos adversos. Por ello, es absolutamente necesario mantener ventilaciones permanentes, como las rejillas, para el ingreso continuo de aire.
Desde la empresa remarcan que es fundamental hacer revisar las instalaciones de gas y los artefactos en forma periódica por un instalador matriculado. Es el único profesional que podrá garantizar que las condiciones de la instalación, la ubicación de los artefactos, la ventilación y las evacuaciones de gases se encuentran en condiciones técnicas y de seguridad reglamentarias.
Existen claros indicios para detectar la presencia de CO, como la coloración amarilla o anaranjada de la llama (siempre debe ser de color azul) y la aparición de manchas o tiznado en las paredes.
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