La presencia de Boca en Bahía Blanca significó una revolución mucho más después de concretado el título tras la derrota de Banfield a manos de San Lorenzo.
Hubo tres cuadras de cola durante varias horas para poder ingresar al estadio y algunos fanáticos terminaron subidos a un tinglado cercano para poder "ver algo" de lo que generaban en la cancha Olimpo y el flamante campeón.
Las colas interminables para poder ingresar se mezclaron con las advertencias de la policía de sobreventa de entradas.
Como se trataba de público "neutral" la revisión para el ingreso fue mucho más estricta y por eso las demoras y las largas colas para poder ingresar al estadio bahiense.
Se procuró que nadie ingrese con camisetas o prendas alusivas al club xeneize aunque igualmente en las tribunas se pudo advertir un notorio colorido azul y oro en sectores definidos.
Cubierta la capacidad total del estadio –entran unas 20.000 personas--, algunos decidieron seguir el partido desde el tinglado de una fábrica cercana desafiando al peligro para ver al campeón.
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