La superficie del Río Grande, que recorre la ciudad fueguina del mismo nombre, se congeló debido a las bajas temperaturas que se registran en la zona, en un hecho que no tenía lugar “desde hace cinco años”, según dijeron funcionarios de la municipalidad local.
El congelamiento se produjo debido a la continuidad de jornadas con valores térmicos por debajo de los cero grados, y terminó de manifestarse el último fin de semana cuando lo constataron técnicos de la planta potabilizadora de agua El Tropezón, situada sobre el lecho del río.
Sin embargo, la novedad fue evaluada como “un alivio” por el director de Obras Sanitarias de la municipalidad, Oscar Peralta, quien explicó que el fenómeno “mejora” el proceso de toma de agua cruda para ser bombeada hasta la planta.
El funcionario confirmó que “desde hace cinco años que el Río Grande no se cerraba completamente por hielo en su superficie”, y agregó que en esta temporada “se han presentado varios inconvenientes derivados del clima, lo que nos ha obligado a desobstruir cámaras y rejillas en forma constante”.
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