El estilo “boho chic” siempre ha estado, en mayor o menor medida, presente. Y aunque debido a su gran aceptación entre las celebrities e it girls del momento pueda parecer que han sido ellas las precursoras de esta tendencia, la verdad es que su origen se debe a una cultura totalmente contraria.
Fueron los gypsies originarios de Bohemia, una zona de Europa del Este, los que promovieron el estilo boho: en los años 50, artistas, escritores y viajeros decidieron adoptar una forma de vida nómada renunciando a los caprichos burgueses. Buscaban la libertad sexual y artística, e intentaban vivir con lo menos posible. La ropa no era importante para ellos. Y fue así, sin quererlo, como dieron forma a un estilo muy característico y particular que hoy día sigue triunfando.
Este estilo se basa en la comodidad. El boho chic es muy fácil de identificar a primera vista. No hay unas pautas estrictas y se basa en una combinación cuanto más extravagante mejor. Mezcla de telas, colores y estampados con ligero toque vintage y étnico -entre el navajo y el arabesco-; pero, sobre todo, prendas fluidas, cómodas y con mucho movimiento. Faldas, vestidos y chalecos suelen ser los protagonistas indiscutibles del armario boho donde los flecos, el crochet y el encaje ocupan, también, un lugar importante.
Sin lugar a dudas, este estilo no se conseguiría con éxito si no fuera por la fuerte presencia de los accesorios: sombreros, collares, complementos para el pelo y zapatos y sandalias siempre planas.
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