La decisión del gobierno bonaerense de ampliar la cobertura del sistema de emergencias 911, a través de la incorporación de tecnología y equipamiento, para llegar al 94 por ciento de la población –para lo cual la Provincia dispuso volcar una inversión de 22 millones de dólares para alcanzar a unas 410 localidades- parece ser, en principio, un paso positivo en la búsqueda de mayor seguridad para la población.
Tal como se informó, el denominado Sistema Integral de Emergencias está integrado por las Centrales de Atención Telefónica de Emergencias (CATEs) y los Centros de Despacho policiales (CD). La comunicación entre ambos equipos constituye la respuesta a las emergencias de toda la Provincia.
Se tomó la decisión de contener a todos los habitantes de la Provincia en 3 CATEs: Mar del Plata, Campana y próximamente La Plata, logrando un trabajo sistematizado, indicaron en la Provincia. Y añadieron que se realizarán adecuaciones y mejores edilicias y de equipamiento en los 29 centros de despacho, previéndose la puesta en funcionamiento de 14 más.
Las fuentes consideraron que, a partir de estas reformas, por primera vez un fiscal podrá actuar automáticamente si detecta algún inconveniente. De hecho, el flagelo del delito sigue estando al tope de las preocupaciones de los bonaerenses. De acuerdo a lo informado, las llamadas serán atendidas al instante por los operadores, ya que no hay líneas en espera, y el tiempo de respuesta de los llamados será de un promedio de 3 minutos.
Lo cierto es que el 911, aún con algunas imperfecciones, ha sido un eficaz sistema de emergencias que, tal como la experiencia lo enseña, no se limita a atender cuestiones relacionadas al delito y la seguridad, sino que ha funcionado también como ágil herramienta de comunicación de otros tipos de emergencias, en especial relacionadas a cuestiones de salud.
De hecho, la población conoce que frente a accidentes de distinta índole, el 911 ha sido de los primeros en responder a los perentorios pedidos de ayuda formulados en defensa de personas heridas, tanto por su prontitud para llegar con móviles a los lugares del hecho como por la idoneidad del personal a la hora de reclamar con mayor precisión la presencia de ambulancias.
Está claro que resultan valiosos todos aquellos sistemas de emergencia que se suman al del 911. Como bien se sabe, desde el punto de vista sanitario la mayoría de las situaciones críticas para la población -como los paros cardíacos u otras emergencias de similar gravedad- ocurren fuera del hospital o de cualquier otro ámbito médico, de modo que resulta vital la presencia temprana de los mecanismos de ayuda.
En lo que concierne a la expansión del sistema del 911 a muchas localidades del interior bonaerense, la iniciativa parece compadecerse, además, con el principio de igualdad de oportunidades que merece la población, procurándose evitar omisiones que resultan irritantes.
El mismo crecimiento del sistema supone, además, la necesidad de contarse con más personas capacitadas en el delicado tema social de las emergencias, permitiéndole además a las víctimas de hechos de inseguridad contar en forma efectiva y temprana con recursos de apoyo.
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