Primero su historia revolucionó al barrio, después a la gran mayoría de los medios del país y todos hablaron de él por sobre cualquier otra noticia. El protagonista fue Lincho, un mono de la especie carayá criado en cautiverio, que huyó de su dueño y saltaba de techo en techo de las casas de una zona residencial de Quilmes.
Aunque la novela tuvo un final feliz porque fue capturado, para lograrlo pasó de todo: se montó un megaoperativo que duró varias horas y al animal le ofrecieron desde banana hasta una mona, y le lanzaron dardos tranquilizantes. Pero el pobre Lincho no quería saber nada: él sólo buscaba ser libre...
El ejemplar, que es un macho joven, logró ser enjaulado por el personal de Flora y Fauna de la Provincia de Buenos Aires, por lo cual ahora se le harán estudios veterinarios y permanecerá en cuarentena antes de ser trasladado a nuestra región, más precisamente a la Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS).
Si bien los vecinos reconocieron que el mono es amistoso, el primate huía cada vez que intentaban acercársele, por lo que se montó desde la mañana un operativo para poder atraparlo. “Es mansito, muy bien domesticado. Se llama Lincho, él lo sabe”, dijo Elvira, una de las tantas frentistas que hablaron por TV. “Estaba triste, decaído. Lo tienen hace varios años en un patio y jugaba con los perros, los vecinos le daban dulces”, contó otra.
En tanto, Sebastián Barreiro, director de Promoción Ambiental y Gestión Participativa del municipio de Quilmes, explicó que “trajeron una hembra y frutas para que baje”. Y precisó que se utilizaron dardos tranquilizantes por la altura a la que se encontraba en los techos de los vecinos.
La especie de este mono también es conocida como mono aullador, que es el primate más grande del continente americano. Usualmente viven en las copas de los árboles de selvas y bosques húmedos, y en nuestro país pueden ser encontrados en Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y Santa Fe. El mono aullador es una especie en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat natural y al tráfico ilegal para comercializarlos como mascotas.
Lincho se robó la mirada de gran parte del país. Su imagen se paseó por la mayoría de los noticieros y de los portales web. Al final lo atraparon, y se quedó sin las bananas y sin la novia.
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