Por IRENE BIANCHI
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Twitter @irenebianchi
- ¡Por fin volvió Marce, chicas! Tenía síndrome de abstinencia ya.
- Vos no tenés cura, Lidia. No entiendo cómo te puede gustar ese bodrio.
- ¿Bodrio? ¿No viste la apertura el lunes pasado? Un despliegue increíble.
- ¿Despliegue? Fue una ensalada rusa, Lidia. Un esfuerzo digno de mejor causa.
- Betty tiene razón, Lidia. Mucho ruido y pocas nueces. Cero hilación.
- Cierto. Faltó un hilo conductor, un tema, no sé, algo que uniera las escenas.
- Ni hablar de los “playbacks” fallidos, donde las bocas iban para un lado y las canciones para otro. Una vergüenza.
- Yo haciendo zapping me encontré con un desfile de plumeros multicolores.
- ¿Cómo plumeros, bruta? Eran más de 600 comparseros.
- No se lucieron, Lidia. Todos como sardinas en lata. Un menjunje correntino.
- Más aburridos resultaron los “sketches” protagonizados por el dueño del circo.
- ¿Nadie se anima a decirle a Marce que es pésimo actor?
- Obvio que no. Si viven de eso. Son todos olfas, chupamedias y obsecuentes. Tiene un séquito de aplaudidores y reidores, todos parásitos del cabezón mayor.
- Lo peor no fue la apertura sino el segundo programa, cuando empezó el baile.
- ¿El baile? La tortura psicológica, querrás decir. Juicio público a Fede Bal.
- Tenés razón. Estuvo como 40 minutos interrogándolo sobre su infidelidad, mientras atrás había una gigantografía de la tercera en discordia, en tarlipes.
- Chicas, yo no vi que nadie le pusiera una pistola en la cabeza al mini Barbieri. Si el chabón se quedó, es porque quiso. Síndrome de Estocolmo, que le dicen.
- Canjean dignidad por pantalla, promoción de sus espectáculos y de sus “presencias”. Les rinde dejarse basurear por el titiritero perversito.
- No es el único. A Polino le chifló el moño. La trató de “gorda” a Silvina Luna. ¿Es un poco misógino, o me parece a mí?
- Para formar parte de ese “Honorable Jurado” te toman un test de malignidad.
- Programas como éste nivelan para abajo. No nos extrañemos, entonces, que en el palco oficial de la celebración del 25 de Mayo, había un cartel con las fechas equivocadas: 1816 en lugar de 1810. ¡Agarren los libros que no muerden, che!
- Y después nos rasgamos las vestiduras por los resultados desastrosos en las pruebas PISA. Habría que predicar con el ejemplo, ¿no?
- En medio de tanta mediocridad, apareció una candidata chaqueña que aprovechó la similitud de su apellido “Marolo” con la marca “Marolio”, y les choreó el jingle, cambiando un poco la letra. ¿Lo escucharon?
- ¡Sí! En vez de “Marolio, le da sabor a tu vida”, ella canta: “Marolo, le da esperanza a tu vida”. ¿Les habrá pagado derecho de autor?
- No me hables de políticos. Están todos como locos, panquequeando, jugando a las esquinitas, desesperados por las legislativas como si fueran presidenciales.
- Es que son una especie de ensayo general de las del 2019. Por eso el apuro.
- ¿Y nuevamente habrá que elegir al menos malo, el mal menor?
- Les recomiendo que lean el artículo que publicó Martín Caparrós en el New York Times. “La culpa es de nuestra generación” es el título. Cumplió 60.
- ¿Para qué? ¿Para pegarnos un corchazo? Prefiero idiotizarme con Tinelli.
- A mí también me deprime más nuestra deplorable clase política, que todos los mediáticos y chimenteros de la caja boba juntos.
- Ojo que todo se mezcla. Tinelli ya está fantaseando con el sillón de Rivadavia.
- No me extrañaría. La Casa Rosada se devaluó con prisa y sin pausa. Chin, chin!
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