“Todo tu alrededor está enamorado del bebé y vos no podés sentir nada. Eso es lo que más te pesa”, cuenta Analía Sierra, que sufrió depresión posparto después del nacimiento de su hijo, que actualmente tiene 9 años. Para esta madre lo peor es la desinformación: “Se idealiza demasiado el asunto de la maternidad. Nadie cuenta lo duro que es. Y si no sabés que existe este problema, no entendés lo que te pasa y todo se complica. Los que quieren ayudar te hunden más. Preguntan: ‘¿Si tenés un hijo sano, por qué no estás feliz?’. Y te sentís peor por no sentir lo que se supone que deberías”.
Según el instituto internacional de investigación Research Triangle Institute (RTI), la depresión posparto afecta a un 19% de las mujeres. Sin embargo, gran parte de los casos no llegan a diagnosticarse porque muchas ocultan los síntomas, ya sea por desconocer el trastorno o por sentir vergüenza de lo que les pasa.
“Existe la idea de que la maternidad es una etapa de felicidad plena. Este concepto muchas veces ocasiona que la madre que sufre depresión no se sienta habilitada para manifestarlo”
“En nuestro entorno sociocultural existe la idea de que la maternidad es una etapa de felicidad plena. Este concepto muchas veces ocasiona que la madre que sufre depresión no se sienta habilitada para manifestarlo, lo que demora la consulta y el tratamiento necesario”, dice la psiquiatra Laura Lorenzo.
Recientemente, la estadounidense Kathy DiVicenzo publicó en facebook dos fotos con sus hijos, en una se la ve arreglada, jugando con su hija, y en la otra totalmente apática y cansada. “Las dos fotos me representan, pero solo me sentiría cómoda compartiendo una de ellas”, escribió en el texto que acompaña la imagen, y agregó: “Necesitamos dejar de asumir que el posparto siempre es una etapa eufórica”. La publicación se compartió más de 70.000 veces.
Kathy fue diagnosticada con depresión posparto, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo. “Me da miedo que piensen que soy débil, que estoy loca, que soy mala madre o un millón de cosas más de las que mi mente logra convencerme, y sé que no estoy sola y que mucha gente piensa esas cosas”, escribió en el post. “Tenemos que empezar a preguntarles a los padres de recién nacidos cómo están con más interés del habitual, porque el típico “¿cómo va todo?” genera la respuesta automática de “¡todo genial!”.
Para Kathy, más duro que sus problemas psicológicos es “fingir” frente a los demás que no los tiene. Por eso pide romper algunos mitos de la maternidad y que los padres cuenten también las experiencias traumáticas de posparto.
Aunque todavía es un tema difícil de hablar, cada vez son más las que se animan a contar su experiencia. Entre ellas, Sarah Michelle Gennar, protagonista de Buffy Caza vampiros: recientemente contó haber padecido depresión posparto después de tener a su primer bebé. “Aquellas personas que están pasando por lo mismo tienen que saber que no están solas y que de verdad va mejorando”, dijo la actriz.
Lorenzo plantea que muchas madres padecen su depresión en silencio y se esfuerzan para asistir y cuidar a su bebé, cuando en realidad son ellas las que necesitan ayuda para llevar adelante su rol. Además del sufrimiento que acarrea, la depresión posparto genera alteraciones en el desempeño de las madres y dificultades en el vínculo de pareja.
Entre los síntomas figuran sentimientos de tristeza, de incapacidad, culpabilidad, llanto, pérdida de esperanza, desgano, insomnio o dificultades para conciliar el sueño; incapacidad para concentrarse y labilidad emocional. “Se trata de un episodio depresivo similar a cualquier otro pero que tiene comienzo dentro del período posparto y que puede extenderse hasta doce meses después del parto”, dice la especialista en psicología perinatal y doula Soledad Jalil.
Pueden aparecer ideas de muerte, de suicidio o de daño al bebé, y síntomas psicóticos (por ejemplo, ideas delirantes). En casos severos, puede efectivamente derivar en suicidio e infanticidio. En este sentido, Lorenzo alerta sobre la importancia de la detección temprana.
En relación al recién nacido, interfiere en la etapa de apego y afecta el desarrollo emocional, social y cognitivo del niño.
“El nacimiento es considerado como un evento de crisis vital evolutiva. Hay que entender la maternidad como un hecho que excede lo biológico. El estudio de la maternidad debería ser comprendido desde un enfoque interdisciplinario y bajo la concepción del individuo desde una perspectiva bio-psico-socio-cultural”, dice Jalil.
La especialista explica que durante el ciclo vital de la mujer hay tres períodos críticos: la adolescencia, el embarazo y la menopausia. Son momentos de transición que poseen varios puntos en común: se producen cambios metabólicos y hormonales complejos y es necesario adaptarse a una nueva situación y cotidianeidad.
“El posparto es una etapa en la que se ponen de manifiesto importantes cambios biológicos. Se originan una serie de procesos psicológicos a partir de la revisión de la propia historia como hija y de la situación actual como mujer”, sostiene Jalil, y afirma que se ponen a prueba factores de índole social, como el apoyo de las relaciones familiares y de pareja, la situación socio económica y una serie de pautas culturales: “Se trata de un proceso de transición a un nuevo status social, que conlleva un conjunto de prácticas, roles, actividades y expectativas sociales propias de la nueva etapa”.
Si bien en términos clínicos la depresión posparto es similar a cualquier episodio depresivo, algunas líneas de investigación recientes están postulando la hipótesis de que puede tratarse de un trastorno diferente, debido a la heterogeneidad de su presentación. “Podría tratarse de un fenotipo complejo, con algunos casos que comienzan durante el embarazo y otros que se desencadenan en el posparto”, dice Lorenzo, y señala que en la mayoría de los casos los primeros síntomas aparecen entre la semana 4 y 6 luego del parto, aunque su aparición podría extenderse hasta un año después del nacimiento.
Las especialistas coinciden en que si bien para padecer depresión posparto no es condición necesaria haber tenido episodios previos al embarazo, el posparto es una etapa de alta vulnerabilidad para las recaídas de trastornos psiquiátricos. También para la aparición de primeros episodios de trastornos afectivos en general.
“Se considera que la abrupta modificación hormonal de esta etapa confiere una base biológica predisponente. Además, se han observado factores de riesgo como la presencia de depresión y ansiedad durante el embarazo”
“Se considera que la abrupta modificación hormonal de esta etapa confiere una base biológica predisponente. Además, se han observado factores de riesgo como la presencia de depresión y ansiedad durante el embarazo, eventos vitales estresantes y la falta de soporte psicosocial”, dice Lorenzo.
A Analía el primer síntoma le apareció al tercer día después de haber parido a su bebé: “Tuve un ataque de pánico. Nunca había ido a un psicólogo y no sabía de que se trataba. Pensé que era una ataque al corazón”. Contó que al llegar a su casa, después de haber parido, sintió mucha angustia, pero se lo atribuyó al proceso normal que afecta al 80% de las mujeres y que se resuelve solo.
Lorenzo explica que la depresión se diferencia de la tristeza de posparto, que es un estado de labilidad emocional que aparece muy frecuentemente en la semana posterior al parto y que no se considera enfermedad.
“Me di cuenta de que lo que me pasaba no era normal la noche en que me desperté con muchos pensamientos malos. Me asusté y desperté a mi marido. Le dije que me estaba volviendo loca”, recuerda Analía, que llegó a niveles de ansiedad que incluso le impedían elegir del placard la ropa que usaría ese día.
Para ella lo peor es la desinformación: “El obstetra no me advirtió que el ataque de pánico podía ser un síntoma de depresión posparto. No entendía que me pasaba. Fui a un cura, a una bruja. Incluso tuve un intento de suicidio. Si es detectado a tiempo a los 3 meses ya podés estar bien, yo recién lo conseguí al año porque empecé tarde el tratamiento”, cuenta Analía, que está intentando abrir una ONG especializada en la problemática.
La doula (brinda apoyo emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto) Lorena Ribot sostiene que para transitar de la mejor manera este momento es importante que el entorno no minimice la angustia de las recientes madres y que las escuche.
“Muchas veces se repiten frases hechas como ‘miralo al bebé que sana todo’ o cuestionan a las madres por no mostrarse felices. Esto empeora la situación porque la culpa se torna más pesada”, dice Ribot.
Aunque sigue siendo un problema difícil de reconcer, las especialistas coinciden en que cada vez se habla más. “Antes se atendía a una mujer con depresión posparto cuando ya era una situación muy grave. No es que hayan más casos, sino que antes se ocultaba más. Ahora incluso se arman grupos de facebook en los que las mujeres comparten lo que les pasa y hay más profesionales capacitados para atender esta problemática”, señala doula.
¿Cómo saber si se trata de depresión posparto?
Para Lorenzo, la clave es la detección temprana, que puede realizarse en los ámbitos de atención primaria. “Existe una herramienta de detección de fácil acceso, que permite alertar sobre la presencia de una posible depresión. Es la Escala de Edimburgo para depresión posparto. Consiste en una serie de 10 preguntas específicamente desarrolladas y validadas para alertar sobre la presencia de la patología”, dice.
Las especialistas coinciden en que la comprensión y contención familiar son fundamentales para permitir que estas madres puedan expresar su padecimiento y recibir la ayuda que necesitan. También existen organizaciones dedicadas a acompañar y orientar a las madres durante esta etapa, y que pueden ayudar a la detección del problema.
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