Reclamos de un jubilado
Rubén A. Carducci indica: “Somos los jubilados el último orejón del tarro? Digo esto porque el mayor porcentaje de jubilados de Berisso cobran en una financiera y desde diciembre del 2015 les descuentan una cantidad de dinero por mantenimiento de caja o servicios que dicen brindar; descuento que no figura en el recibo. A pesar de reclamos y denuncias nadie nos escucha, en la ANSeS dicen que se cambien de banco, cosa que yo hice, sin hacerse responsables a pesar de que ellos habrían contratado esta firma. A esto le agregamos el problema que tenemos con PAMI, donde tenemos que luchar con los remedios, que cada vez nos reconocen menos, con los pañales, con las internaciones y muchos centros, no todos, que no nos atienden como debería ser, siendo autorizados por la central. Desgraciadamente el Estado pretendería recuperar el vaciamiento que se hizo con el PAMI, sacándonos beneficios que nos corresponden. Hay cosas que son llamativas. La gran mayoría se resigna a estas cosas porque no puede o no sabe cómo manejarse”.
Queja contra el servicio de luz
Gustavo Cufré puntualiza: “Edelap sigue prestando un servicio que deja mucho que desear. En el último mes, en Los Hornos, venimos sufriendo cortes reiterados de muchas horas, algunos de 4, 6, 12 y hasta 16 horas. Uno llama a Edelap al 0800 para hacer el reclamo o manda mensajes de textos y lo único que consigue son números de esos reclamos. Pero no somos sólo nosotros, a toda una ´fase´ del barrio le sucede lo mismo. La zona de calle 56 y 137 lo viene padeciendo. Vale aclarar que pagamos puntualmente siempre las facturas y no nos dan solución. Dios quiera que Edelap se ‘ilumine’ y se digne a analizar de una vez por todas cuál es el desperfecto en la zona, para que le den una solución definitiva” .
Terminal ferroautomotor
Cecilia Inés Gentile indica: “Recobra fuerza el plan para crear la terminal ferroautomotor en 1 y 44. El secretario de Planeamiento Urbano insiste en continuar una obra que no presenta ningún proyecto o estudio que avale la conveniencia de tal ejecución dividiendo la Ciudad; asombra , que cuando el oficialismo sale a ‘timbrear’ para escuchar las necesidades o inquietudes de los vecinos, desoyen el clamor de quienes ya vemos afectadas nuestras vidas solamente con las vías dividiendo la Ciudad. Hoy, estando suspendido el servicio de trenes, basta pararse 30 minutos en los cruces de 1 y 32 y 1 y 38 para ver que la gran afluencia de tráfico automotriz, provoca caos. Nadie escucha a profesionales reconocidos, idóneos para proyectar con viabilidad a largo plazo. Quiero ver viviendo ‘del otro lado de la vía’ a los funcionarios de turno que se mantienen imperturbables al pedido de diálogo y debate con profesionales para rescatar lo mejor para La Plata y sus ciudadanos todos. Un tren soterrado en 1 y 44 es inicio de una terminal de subtes, tan envidiados en CABA, tan utilizados en Europa y EE.UU.”.
Derechos de autor
Jorge Padula Perkins dice: “El sistema de trámites a distancia implementado por la Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA) es incómodo y poco eficiente. No todos podemos tener clave fiscal nivel dos. No todos tenemos impresora para bajar la boleta de pago y finalmente. De todos modos tenemos que llevar el sobre hasta la sede de la DNDA! Los turnos por Internet son otra injusticia; sólo tres obras inéditas por turno y no se pueden obtener dos o más turnos consecutivos. Los que residimos en el Conurbano, tenemos entre 1 y 2 horas de viaje de ida y otro tanto de vuelta. Pues, si tenemos cinco obras inéditas para registrar deberemos hacerlo dos veces. Y si son siete tendremos que viajar tres veces. Eso no es modernización. Si quisieran agilizar realmente diseñarían un formulario único en el cual cargar todos los datos del autor/compositor y luego registrar en el mismo papel, mediante su nombre, entre una y diez o doce obras. Cada una con su sobrecito. Eso sería beneficiar el usuario. O tener una base de datos de autores de modo tal que por única vez se carguen en ella los datos generales de cada uno y luego se añadan las obras”.
Donación de órganos
Germinal Di Rocco afirma: “La celebración de la fecha asignada al efecto me incitó a invocar que la demanda de solidaridad por la donación de órganos debería injerir un debate unánime en procura de zanjar peculiaridades de cada benefactor, amén de sondear inquietudes filosóficas ante lances que aguijan recelos y desapegos. Tras percatar fortuitamente un suceso que extinguiría bríos del más recio, impulsé estas líneas en pos de obviar la deserción de voluntarios. Y ello resultaría asequible merced a la difusión sostenida de aspectos instigadores y avalistas de la confianza colectiva surgida de un cónclave inducido oficialmente y con el concurso irrestricto de la sociedad, ONGs y la clerecía toda. Asentir, por ejemplo, la voluntad individual de traspasos frente a episodios precisos de muerte cerebral, o de instituir padrinos que delimiten cuestiones críticas en tal sentido, en especial las no caviladas preliminarmente, resultaría esencial ante una plétora de dilemas que admiten una auscultación y codificación a través de un contexto pluridisciplinario. Los criterios genéricamente estereotipados y de escasa diafanidad siembran incertidumbre, fecundando consecuentes y absurdas defecciones, congojas, recriminaciones y contriciones, templando irrefutable y contingentemente el acervo de expeditivos y fructíferos recursos”.
Trampas en el fútbol
Pedro Bollo indica: “No soy fan tico del fútbol, pero sí simpatizante de Estudiantes de La Plata, ya que un tío abuelo fue capitán del su primer equipo. Por eso he seguido su trayectoria, sin demasiado fanatismo. Pero últimamente, al ver el alto grado de corrupción en la FIFA y la AFA, he disminuido mi asistencia aún televisiva y hace años que no voy a una cancha. Pero al ver la vergonzosa maniobra de las selecciones Sub 20 de Italia y Japón, la cosa superó mis límites. Si en un torneo de tan poca importancia económica puede ocurrir esto, y la FIFA no quita los puntos a ambas selecciones, para mí el fútbol se ha terminado. Que quede para ‘la gilada’, pero yo no me presto a que me engañen con corrupción. Nunca más veré un partido de fútbol, y, muchísimo menos, asistiré. Sé que esta actitud mía le importa muy poco a los capitostes que lucran con estas corrupciones y engaños. Pero a mi, no me molestarán más, y que se queden y disfruten del dinero que les aporta ‘la gilada’. No es mi problema”.
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