Se lanzó ayer en El Rosedal de Palermo, ante más de 150 alumnos de escuelas porteñas y bonaerenses, una campaña nacional para plantar un millón de árboles nativos en establecimientos educativos del país, con motivo del Día Mundial del Ambiente.
Bajo el lema “La escuela se planta frente al cambio climático”, el programa fue elaborado de manera conjunta entre los ministerios de Ambiente y Educación nacionales y provinciales.
“Cuidar un árbol es la manera más concreta e inmediata de cuidar el ambiente. Porque no sólo es un símbolo, sino que es un gran servidor para mitigar el calentamiento global, absorber el agua y permitir que nuestros suelos no se erosionen”, explicó el ministro Bergman durante el acto.
“Algo tan fundamental como plantar un árbol -añadió- es una gran contribución, algo que podemos hacer entre todos, empezando por los cambios de hábitos y escuchando a nuestros hijos, que son más sabios en la responsabilidad de cuidar el ambiente”.
PLANTAS NATIVAS
Los árboles que se plantarán serán de bosques nativos y cada “ecoregión” trabajará con sus propios viveros para que, de la mano de las áreas de Educación, se profundice en el aprendizaje de la gran diversidad de especies, explicaron desde la cartera de Ambiente.
Tras la presentación, los alumnos participaron de una jornada de actividades educativas como el armado de huertas, talleres de compostaje y reciclado.
Sobre la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo Climático de París, Bergman consideró que se trata de “una gran oportunidad de ver cómo el liderazgo del mundo respeta una decisión de Estados Unidos pero no queda subordinado a ella”.
“El cambio climático es un dato de la realidad -agregó- y de los compromisos sellados no se sale con una declaración, sino con un proceso de conversación. Creo que la Argentina, al igual que el resto de los países que tiene buenas relaciones con Estados Unidos, no pondrá en riesgo el compromiso con el ambiente”.
El Día Mundial del Ambiente fue establecido 1972 en la Conferencia de Estocolmo y desde entonces se celebra cada 5 de junio con el fin de “ampliar las bases de una opinión pública bien informada y una conducta de los individuos, las empresas y las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la conservación y la mejora del ambiente”.
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