El 15,2 % de los habitantes de zonas urbanas sufrieron inseguridad alimentaria en 2016, medio punto porcentual más que el año anterior, lo que significa que seis millones de personas pasaron hambre, según un informe difundido ayer por la Universidad Católica Argentina (UCA).
El año pasado, casi un 40 % sufrió un déficit de recursos educativos en su hogar, es decir, que allí al menos un menor de edad no acudió a instituciones educativas formales o al menos un adulto no alcanzó un nivel de formación mínimo y unas 8 millones de personas se encontraban por debajo del nivel de pobreza..
El estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA se basó en dos metodologías para realizar sus mediciones.
Según el Oxford Poverty & Human Development (OPHI), que no evalúa los ingresos, en 2016, la mitad de la población experimentó al menos una carencia en las siete dimensiones que componen la pobreza: seguridad alimentaria, cobertura de salud, servicios básicos, vivienda digna, afiliación a la seguridad social, recursos educativos y acceso a información.
Además, el 19 % estuvo en situación de pobreza extrema, es decir, 8,5 millones de personas.
Mientras, en base al método del Consejo Nacional de Evaluación de Políticas de Desarrollo Social de México (Coneval), el pasado año la pobreza multidimensional alcanzó casi al 30 % de la población y de esta, un 6 % estuvo en situación extrema.
En lo que respecta a la evolución de las dimensiones entre 2010 y 2016, el informe de la UCA muestra una importante reducción en el déficit en recursos de información (30,4 %), el área que más disminuyó en ese periodo.
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