En el Día Mundial del Medio Ambiente, organizaciones de todo el mundo llevaron adelante miles de eventos para superar el negacionismo práctico del impacto de la actividad humana sobre su entorno.
Sin embargo, la agenda ambiental se encuentra afectada debido a la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París sobre el cambio climático.
“El tratado de París es un ejemplo de Washington ingresando a un acuerdo que brinda desventajas a EE UU, a beneficio exclusivo de otros países, dejando que los trabajadores y contribuyentes estadounidenses absorban el costo”, declaró Trump.
Estados Unidos, es el segundo país de mayor emisión de gases de CO2. Y si bien, al abandonar el Acuerdo de París no supone cambios desde el punto de vista de las acciones internas del país, el retiro de Estados Unidos estaría dejando que otros luchen contra un problema que, en gran parte, provocó.
Las duras realidades generadas por un mundo en pleno proceso de calentamiento chocan contra la lógica negacionista imperante. Trump planteó un desafío más profundo que el derivado de una mera falta de herramientas institucionales. Su decisión nos ha puesto en crisis. Y es que esta es una crisis que, por su propia naturaleza, se mueve con lentitud y está basada sobre todo en lo que se aprecia en los espacios físicos concretos, más allá del impacto mediático. Lo que necesitamos es repensar la marcha del desarrollo para poder cuidar el medio ambiente (las inundaciones, las sequías, los cambios abruptos de la temperatura nos están indicando que algo falla si pisamos el acelerador a fondo).
La salida de EE.UU del Acuerdo de París nos interpela porque nos pregunta ¿cómo fue que llegamos a este nivel de desconexión profunda con nuestro entorno y con nuestros semejantes?. También invita a reflexionar sobre cómo podríamos reconstruir una política basada en la reconexión con la naturaleza.
Los nuevos escenarios tienen que ver con reconocer que es necesario hacer frente a esta batalla mucho más amplia que cosmovisiones enfrentadas. La historia nos muestra que cuando llega un cambio fundamental en la humanidad, generalmente no es en forma de un goteo legislativo distribuido regularmente a lo largo de décadas, sino a través de la modificación de pautas de pensamiento. Pasó con la abolición de la esclavitud, con los derechos de las mujeres, y ahora puede pasar con el cambio climático. Gracias Trump entonces por despertar el interés de esta realidad en tantos que ni sabían de su existencia.
(*) Director Ejecutivo del Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica
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