Sobre los milagros
Josefa Romo Garlito escribe: “La palabra ‘milagro’ está en boca de todos. Los católicos deben creer en el milagro de la Resurrección de Jesucristo. En otros, se puede creer o no; pero, haberlos, los hay todos los días. La vida misma es un milagro. Para la beatificación de un santo y su canonización, se requieren milagros por su intercesión, entendidos como sucesos extraordinarios e inexplicables desde el punto de vista científico. Hace poco salió un vídeo en el que una mujer que había sufrido ‘muerte cerebral’, relataba, con su médico, su sanación. Milagro fue el del Sol cuando se puso a bailar en Fátima, presenciado por una multitud y visto en 30 km. a la redonda (13/10/1917). El 13 de mayo, el Papa Francisco canonizó a dos pastorcitos de Fátima por el milagro obrado, por su intercesión, a un niño en estado de coma por accidente cráneo encefálico al caer de cabeza desde 6,5 metros de altura. Había perdido tejido cerebral y tuvo dos paros cardíacos. ¿Y qué se requiere? Orar con fe y humildad, y saber perdonar; que sea la voluntad de Dios, que ve de lejos y sabe lo que más nos conviene”.
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