La empleada de una panadería de 80 entre 121 y 122 vio entrar a las 6 de la tarde del jueves a un joven de algo más de 20 años y creyó que era un cliente. Mucho más cuando le pidió “una docena de facturas”.
Pero cuando la vendedora, Stephanie Fontela (22) se aprestaba a cumplir con el pedido, quedó perpleja, ya que el chico cambió deactitud: “Apoyó sus manos sobre el mostrador y me dijo `si te digo que es un asalto ¿vas a correr, no?`. Y tras mostrarme que ocultaba una cuchilla, enseguida me pidió la plata de la recaudación”.
“NO TE QUIERO LASTIMAR”
Stephanie además reveló que el ladrón le dijo “dale, porque no te quiero lastimar”. Y no tuvo otra opción que entregarle la plata que había, que estimó que serían “entre 1.500 y 2.000 pesos”.
“También me pidió el celular, pero le dije que lo necesitaba y al final, por suerte, no me lo robó”, agregó la joven, que estimó que esa desagradable visita duró al menos 10 minutos, lapso en el cual “por suerte no entró ningún cliente”.
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