En la esquina de 45, 18 y diagonal 73 hay riesgo de destruir el auto y de que ocurra un accidente en cualquier momento por una “zanja” que quedó abierta de cordón a cordón a raíz de un trabajo que realizó la empresa Aguas Bonaerenses (ABSA) y, al parecer, aún no culminó.
No se decidió cortar el tránsito y los riesgos de accidentes son cada vez más grandes porque los conductores tienen que reducir la velocidad de paso al mínimo. Eso provoca frenadas bruscas.
También se da una situación escasamente tolerante por parte de los automovilistas que están a mitad de cuadra, sobre 45 entre 18 y 19 y al desconocer la situación por la que se avanza muy lentamente para cruzar diagonal 73 empiezan con los bocinazos que produce contagio en los que están más cerca de 19.
Cuando los automovilistas llegan a la zona de conflicto se dan cuenta de la disminución brusca de la velocidad de sus antecesores, pero los que vienen detrás siguen con la misma tesitura.
PESADILLAS
Para los vecinos de la cuadra, desde la semana pasada se vive una pesadilla por el concierto interminable de bocinazos y la catarata de insultos que se generan en la zona.
El riesgo de accidentes también crece porque las filas de vehículos llega hasta la calle 19 y, en horas pico, la cola termina en la calle 20. A esto debe sumarse a quienes circulan por la calle 19 y tratan de girar hacia la derecha, por lo que se arma una doble y peligrosa fila sobre la avenida 19.
Ante la falta de inspectores que intenten ordenar la situación las discusiones están a la orden del día.
A su vez, se desconoce cuándo finalizará la obra que desarrolla la empresa Aguas Bonaerenses.
También se observa que en la esquina de 45 y 18 casi la mitad de la calle quedó obstruida al paso, por lo que queda un mínimo carril entre la obra y el cordón de la vereda opuesta. Si estaciona un vehículo sobre la izquierda de la calle, pasar se hace imposible.
Un vecino de la zona indicó que “es tan grande el trastorno vehicular que ya debieran pensar en cerrar el tránsito por unos días en 19 y 45 para evitar que ocurra un accidente en esa cuadra”.
También plantearon los frentistas de la zona que “hubo escaso criterio estratégico a la hora de hacer el corte parcial de la calle. Además, destruyeron el pavimento en forma peligrosa. Varios vehículos corren riesgo de quedar atrapados o romper las cubiertas, el sistema de suspensión y amortiguadores de los vehículos. Si no conoces la zona, dejás el auto en esta zanja”, remarcó Luciano Vega, conductor que tiene que pasar todos los días por ese lugar para ir a su trabajo.
DE NOCHE EL PANORAMA SE AGRAVA
De noche la situación se complica porque la iluminación no es la mejor. Apuntan en la cuadra que “todos los días se escuchan frenadas bruscas, porque no podés pasar aunque vayas a 20 ó 30 kilómetros por hora. Aguardamos que la Municipalidad haga algo al respecto porque los operarios rompieron la calle de cordón a cordón, pero trabajan en un sector de la calle”.
Densamente transitada esa cuadra, los quince segundos que suele dar el semáforo permite el paso de uno o dos vehículos por turno, y por eso se forman extensas filas que en los horarios pico llegan hasta la calle 20.
Un conductor que habló con este diario remarcó que “da la sensación de que cualquiera destruye la calle y no pasa nada. Perjudica a miles de conductores por día, pero nadie hace nada para que se revierta la situación. Pasaron varios días y todavía no hubo una solución a este problema que se agrava día tras día”.
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