El dólar volvió a la escena nacional con una corrección de su cotización, que deja las cosas un poco más acomodadas aunque sin resolver el retraso cambiario ni los problemas de competitividad de una buena parte de la economía.
El nuevo piso, que estaría algo por encima de los 17 pesos, abrió lugar a reacciones inéditas (o histéricas, según se considere) de quienes reclamaron una intervención inmediata del Banco Central (para moderar la suba).
En los países acostumbrados a la flotación del tipo de cambio, las correcciones no resultan traumáticas
Al mismo tiempo, cuestionan la política de tasas de interés; y también muestran los miedos a una corrida cambiaria y una estampida de los precios internos.
NADA HAY SEGURO
Nada de eso debiera ocurrir, al menos desde la técnica económica, aunque en Argentina nada hay seguro.
En los países acostumbrados a la flotación del tipo de cambio, las correcciones no resultan traumáticas.
La zona del euro, Chile, Uruguay, Australia y otros casos que se busquen, han tenido en el último año correcciones muy significativas contra el dólar sin impacto en la inflación o de otro tipo de expectativas.
Hubo oscilaciones de los bonos argentinos, pero no varió el riesgo país en lo sustancial.
El dólar, de cualquier manera, continuará al tope de la agenda económica.
Otra noticia fuerte de los últimos días, menos considerada, es la mejora de la recaudación fiscal y en especial la de los impuestos asociados al consumo interno.
Esto supone que la recuperación está tomando más fuerza y comienza a tener efecto sobre los ingresos fiscales.
En el primer trimestre del año, los tributos asociados al consumo estaban en el terreno negativo.
Según los datos oficiales 1,4% por debajo. Pero pasó al terreno positivo en el segundo trimestre, con más 3,5% y 4,2% en junio.
El dato de junio viene de la mano de una performance mejor de la actividad, entre los cuales se destacan los despachos de cemento, asociado a la construcción, con 11,9% de mejora; los patentamientos de autos con 24,8%, la producción de vehículos, con 2,1% o las ventas a Brasil, con 7,4%.
MAYOR ACTIVIDAD
Un tipo de cambio más alto y una economía más activa, mejora el horizonte aunque deja también al descubierto la herencia de más de 12 años de la política K de sustitución de importaciones, que a los efectos prácticos se ha traducido en que la Argentina cada vez exporta menos.
Y no solo en la industria, en donde las ventajas son menos evidentes, sino incluso en las producciones regionales.
Otra noticia fuerte de los últimos días, menos considerada, es la mejora de la recaudación fiscal y en especial la de los impuestos asociados al consumo interno
Un estudio comparativo de Fundación Mediterránea revela que en casi todos los productos regionales, el volumen de exportaciones y la participación de la Argentina en esos mercados ha disminuido.
Trigo, aceitunas, naranjas, azúcar, manzanas, aceite de soja, peras o trigo.
Apenas pocas excepciones en donde el market share de la Argentina mejoró: vino fraccionado, aceite de oliva, y la harina de soja.
La otra cara de la moneda, la sustitución de las exportaciones argentinas son los costos en dólares que en el país se duplicaron en los últimos dos años, frente al caso chileno, que se han mantenido estables.
SUSCRIBITE a esta promo especial