Al cumplirse un mes de la filtración de los chats hot entre Diego Latorre y Natacha Jaitt, lo que se caratuló como el “Latorre-gate”, un nuevo capítulo se escribió, con la escapada romántica del matrimonio a Punta del Este, para “descansar y hablar en un lugar neutral”, según contó desde Uruguay Yanina, en un móvil exclusivo para “Los Ángeles de la mañana”, programa del que es parte.
“A mí me enojó la mentira, lo marginal y lo berreta de la situación. Pero eso no me llevó nunca, todavía, a entrar en una crisis profunda... La gente es muy lineal. Yo no tengo que reaccionar como todos”
“Necesitábamos descansar, estar tranquilos y ver qué nos pasaba. Pudimos charlar. Estuvimos bien, muy relajados”, contó la panelista a sus compañeros de envío y dejó, para la tribuna (¿o para Natacha?) una contundente frase: “No hubo reconciliación porque no hubo separación. No me peleé y no creo que me vaya a pelear”.
Yanina continuó brindando datos de su intimidad: “Nunca estuvimos mal. Está todo con la misma armonía. A veces hay más diálogo, a veces uno sufre más, otras un poco menos. Es un proceso largo y bastante angustiante. Lloramos un montón los dos estos días”. Y agregó que Diego Latorre está arrepentido (“eso se cae de maduro”, dijo) aunque “es más profundo que un arrepentimiento, es más un tema de él que tiene que solucionar”.
Y reveló que a pesar de esos altibajos emocionales, fueron a Punta para “estar tranquilos y poder comer, dormir, chupar, hacernos masajes. La pasamos muy bien. Fue todo muy relajado… Con Diego nunca estuvimos mal, está todo con la misma armonía. Sií, a veces lloramos, lloramos un montón los dos estos días, y a veces nos reímos. Es un proceso largo, pero lo vamos transitando”.
Ante esta aparente calma y un cuasi brillante presente matrimonial, Analía Franchín trasladó una pregunta a su compañera que se venía haciendo mucha gente por las redes, y en las charlas cotidianas cuando surgía el escándalo del momento: “Entonces, ¿qué te hace enojar si esto no te enoja?”. Y ahí Yanina se explayó y hasta se permitió un auto-halago: “A mí me enojó la mentira, lo marginal y lo berreta de la situación. Pero eso no me llevó nunca, todavía, a entrar en una crisis profunda... La gente es muy lineal. Yo no tengo que reaccionar como todos. Cada pareja es un mundo, los años de matrimonio pesan, las mujeres somos distintas, los hombres son distintos… Cada uno reacciona como puede. Yo no me conocía tan serena. Se ve que estoy defendiendo a mi familia”.
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