BRASILIA.- El presidente brasileño, Michel Temer, y su base política movieron piezas ayer para evitar perder apoyos e impedir que la Cámara de Diputados acepte una denuncia por corrupción que puede sacarlo del poder. “La Cámara de Diputados tiene una crucial decisión que tomar esta semana y es hora de respuestas rápidas, pero respetaré toda decisión”, declaró Temer en un acto, en alusión a la acusación que allí se tramita. Luego, agradeció a diputados que ya le expresaron apoyo y dijo que su actitud “revela su indignación con la injusticia, y con lo que se le pretende hacer al país” justo cuando comenzó a recuperarse de una crisis económica “histórica”.
La denuncia fue presentada por la Fiscalía y se funda en los testimonios dados a la Justicia por directivos de la empresa cárnica JBS que confesaron que sobornan a Temer desde 2010 a cambio de favores políticos y que lo siguieron haciendo desde que asumió el poder, en mayo de 2016, tras la destitución de Dilma Rousseff. Por normas constitucionales, la denuncia debe ser analizada primero en la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara baja, donde ya comenzó el trámite, y luego votada por el pleno de Diputados. (EFE)
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