Tremendo revuelo se armó en las redes sociales, luego de que Kim Kardashian publicara una selfie en las historias de Instagram.
La imagen mostraba a la morocha con una corona de flores, y detrás suyo había una mesada, en la cual había dos líneas blancas. Inmediatamente, comenzaron a circular diferentes teorías, pero se aferró la idea de que se trataba de rastros de cocaína lo que se veía.
Acostumbrada a abordar todo tipo invenciones en torno a su figura, la propia mediática aclaró el tema: “No juego con rumores como éstos, así que los voy a terminar rápidamente. Es azúcar, del desorden que hicimos en Dylan’s Candy Shop”, y de paso promocionó a la famosa cadena de golosinas. Demás está decir que la aclaración no conformó a todos y el debate continuó por un rato largo.
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