La sola hipótesis de que en nuestra región vuelva a nevar en las próximas jornadas –manejada por meteorólogos a raíz del frente frío que se avecina y que provocaría un ostensible descenso de la temperatura- constituye de por sí una advertencia acerca de las penurias mayores que pueden atravesar las franjas mas carenciadas de la población y, por consiguiente, un llamado de atención a las autoridades para que se encuentren listas todas las ayudas sociales que se puedan brindar.
Según se sabe ya cayeron nevadas en algunos puntos de la provincia de Buenos Aires y se esperaba que ocurriera lo mismo en otros sitios del territorio bonaerense, tal como se indicó desde el Servicio Meteorológico Nacional. Además, no se descartó que, al igual que hace diez años, cayeran nevadas en nuestra zona en las próximas jornadas, aún cuando se necesita muchas condiciones para que este fenómeno vuelva a presentarse.
De todos modos se aseguró que ingresaran masas de aire polar que harán descender las temperaturas, de tal modo que un frío más intenso se hará sentir en nuestra zona. De sobra se conocen las implicancias médicas del frío, especialmente en los grupos considerados de riesgo. La estación invernal es propicia para la aparición de enfermedades respiratorias, relacionadas al hecho de que las bajas temperaturas favorecen el incremento de esos cuadros.
La aparición de virus que cobran fuerza con las temperaturas frías y la modificación de costumbres por parte de la población -como por caso el cierre de ventanas y puertas con la llegada del otoño, originándose así una escasa ventilación sobre todo en lugares a los que acude mucha gente- confluyen para facilitar la transmisión de estas enfermedades.
Afortunadamente, en lo que va del corriente año no se conoce que se hayan registrado brotes epidémicos graves en lo que concierne a las enfermedades propias de las temporadas frías, de modo que sólo resta aguardar que se mantengan las medidas de prevención y las guardias médicas adecuadas en los centros de salud.
De cualquier modo, sigue pareciendo prioritario acudir en ayuda de los más carecientes y de las emergencias de naturaleza social, especialmente en aquellas zonas que, por caso, exhiben elevados índices de desnutrición infantil. En ese contexto, la llegada del frío plantea un factor de riesgo adicional, como es fácil advertir.
Se requiere allí una adecuada asistencia sanitaria, tanto en materia de prevención como de tratamientos de rehabilitación. En ese sentido, el rol de los centros comunitarios de salud, ubicados en las zonas con mayores índices de pobreza, es fundamental. También son dignos de mención los grupos solidarios platenses, que acuden en auxilio de personas desamparadas, ofreciéndoles techo y alimentos.
En síntesis, las bajas temperaturas obligan a tomar una serie de medidas preventivas para toda la población y, al mismo tiempo, a que se atiendan y prioricen las demandas propias de quienes viven rodeados de carencias estructurales, urgidos por toda clase de necesidades.
El aporte del Estado en esta materia es indispensable y, conjugado con el que proviene de la solidaridad comunitaria, puede resultar un alivio fundamental en tanto se administre y distribuya con necesaria eficacia.
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