Los sobrevivientes de la tragedia de Mendoza, en la que murieron 15 personas de un contingente de jóvenes bailarines de la localidad bonaerense de Grand Bourg, hace más de 20 días, continúan su lucha contra las secuelas, físicas y emocionales.
Una de ellas es Priscila Alaníz, la adolescente de 13 años que se recupera en el hospital pediátrico Garrahan, donde fue sometida a una doble cirugía de columna, tibia y peroné.
Su padre, Carlos Alaniz, renunció a su trabajo como mecánico para estar a tiempo completo en el hospital junto a su única hija y su esposa Magalí Del Castillo, de 33 años, quienes aseguran que no saben si su hija volverá a caminar, y mucho menos a bailar.
Su padre teme que los médicos le terminen dando un mal pronóstico y desconoce si Priscila volverá a bailar, pero se consuela asegurando que ella es muy positiva. “Cree que no siente sus piernas porque está sedada, que todo va a volver a estar como antes”.
Pero más allá del baile, estan las cicatrices emocionales. “Prisci después del accidente me preguntó “’¿quién murió pá?’”, y cuando empezó a nombrar a sus mejores amigas, todas las respuestas eran “sí”. dice su padre, quien pese a estar agradecido a Dios porque “ella está conmigo”, dice que los médicos solo le informaron que hay que esperar por su recuperación, pero admitió que su diagnóstico “pinta más negativo que positivo”.
RECUERDOS DEL ACCIDENTE
El siniestro vial ocurrió el domingo 25 de junio en la ruta nacional 144 a la altura de la Cuesta de los Terneros, en el departamento mendocino de San Rafael, cuando el micro en el que viajaba el grupo de la escuela de danzas “Soul Dance” de Grand Bourg, en Malvinas Argentinas, integrado en su mayoría por chicos y adolescentes, volcó por causas que aún se investigan con el saldo de 15 muertos.
El papá de Priscila detalló que los chicos viajaron a la ciudad de San Rafael, como todos los años, para realizar una exhibición de danzas, y que cuando ocurrió el accidente regresaban de una excursión a Las Leñas para relajarse luego de su puesta en escena.
Al recordar lo que sabe de la tragedia, Carlos reveló que cuando el micro empezó a ir más rápido, las mamás y el profesor que viajaban con los chicos le pidieron al chofer que bajara la velocidad, pero el conductor les respondió: “Si, ya se, siéntense que nos quedamos sin frenos”.
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