Una reciente nota publicada en este diario que aludió al doloroso tema de los accidentes de tránsito en La Plata reveló detalles sobre una positiva experiencia que tiene lugar en el vecino distrito de Punta Indio, en donde a partir de la puesta en práctica de un plan de concientización vial se ha logrado bajar a cero la tasa de muertes en las calles a lo largo del último año. Más allá de las lógicas diferencias estructurales entre ambas ciudades, está claro para los expertos en el tema que el programa esencialmente educativo, con raíces humanísticas, ha logrado inculcar en los automovilistas de Punta Indio principios que hacen a un mayor respeto a la convivencia social.
Tal como se informó, los impulsores del plan, que se viene desarrollando desde hace un lustro, afirman que el partido de 11 mil habitantes cuya cabecera es Verónica y las principales localidades Punta Indio, Pipinas y Alvarez Jonte, es el único en el país que no registró accidentes fatales entre junio de 2016 y el mismo mes de 2017.
Ese resultado es atribuido a una ingeniería administrativa que requirió el alineamiento de una asociación civil, de inspectores y del juzgado de faltas municipal, que confluyeron en un mismo objetivo.
Según consideró el titular de la asociación civil Amor y Respeto al Prójimo, con una serie de medidas concretas se fue mejorando notablemente la convivencia vial, reflejada en las estadísticas positivas que excluyen, por el momento, el balance de lo ocurrido en las rutas 36 y 11, bajo jurisdicción bonaerense, que atraviesan el distrito.
Según se indicó, la estrategia basada en principios que hacen no sólo a la humanización del tránsito sino del ambiente, desembarcó en Verónica hace unos cinco años, de la mano de la mencionada asociación, planificándose y desarrollándose, con el apoyo de la Comuna, un plan de prevención vial donde, entre otros requisitos, se dispuso la obligatoriedad del curso presencial de capacitación e información de normativas viales destinado a quienes requieran la licencia de conducir.
Según el responsable del área de licencias de Punta Indio, es verdad que la escala de esa ciudad permite hacer con mayor facilidad este tipo de docencia. A los conductores que infringen una norma, se los advierte una primera vez y recién luego podrán venir las sanciones: “La idea es prevenir, no recaudar”, dijo el funcionario.
No es la primera vez que se conocen referencias acerca del decisivo valor que tiene inculcar en los conductores una mayor educación vial y grado de conciencia sobre los riesgos que implica la indisciplina en el tránsito. Hace veinte años alcanzó resultados efectivos una medida adoptada en la provincia de Córdoba, que obligaba a quienes gestionaban una licencia para conducir motocicletas a acudir varios sábados consecutivos, por las noches, a las salas de guardia de los hospitales públicos. El propósito era que vieran en las guardias la gran cantidad de accidentados que, sobre todo los fines de semana llegaban para ser atendidos, en lo que resultaba ser una experiencia tan efectiva como aleccionadora.
Todo esto no significa desestimar la importancia de los operativos policiales en las rutas y calles, ni restarle trascendencia a las eventuales sanciones que corresponda aplicar. Se trata tan sólo –como en el caso de Punta Indio- de otorgarle mucho más crédito a las tareas educativas y de concientización que el Estado debiera promover en materia de tránsito.
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