Los padres de Charlie Gard, el bebé londinense que padece una enfermedad terminal y que sobrevive con asistencia mecánica, siguen siendo “optimistas” después de que se le realizara un escáner cerebral que determinará si puede someterse a una terapia experimental.
Los padres del niño de once meses que está inmóvil debido a una enfermedad mitocondrial y sobrevive con asistencia mecánica, quieren mantenerlo con vida artificialmente para que sea tratado en Estados Unidos a pesar de que en abril pasado la justicia británica autorizó al hospital a desconectarlo.
Lo hizo en contra de los deseos de los padres del menor, Connie Yates y Chris Gard, que ya habían recolectado más de 1,5 millones de dólares para llevarlo a Estados Unidos para someterlo a un tratamiento experimental.
La madre del bebé aseguró que su hijo todavía tiene posibilidades de sobrevivir gracias a las intervenciones del papa Francisco y del presidente estadounidense, Donald Trump.
El lunes un médico estadounidense del Columbia University Medical Center visitó a Charlie para evaluar si es posible realizar algún tipo de tratamiento experimental que permita contrarrestar la decisión de la Corte londinense. El exámen, que será clave para decidir el destino de Charlie, se realizó en el Hospital de la Gran Ormond Street (GOSH), donde el profesor de neurocirugía, Michio Hirano, examinó al niño de 11 meses.
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