El ministro de Transporte de Alemania opinó el jueves que aún es demasiado pronto para hablar del fin del motor de combustión interna, subrayando la renuencia de su gobierno a seguir el ejemplo de los gobiernos de Francia y Gran Bretaña de prohibir la venta de vehículos con motores nafteros y diésel para 2040.
Alexander Dobrindt dijo que la “electromovilidad puede ser el futuro”, pero argumentó que no está claro aún qué forma tomará ni cuándo sucederá.
“No creo que tenga mucho sentido hablar ayer de poder enterrar el motor de combustión interna”, añadió. “Aún no tenemos una decisión tecnológica delante de nosotros”.
Alemania es la base de compañías automovilísticas poderosas como Volkswagen, Daimler (Mercedes Benz) y BMW. La industria busca actualmente una salida de los persistentes problemas causados por excesivas emisiones de motores diésel y el gobierno realizará la semana próxima una reunión con los líderes del sector para analizar maneras de reducirlas. La industria enfrenta además las secuelas de un reporte la semana pasada de que escándalo de que los mayores fabricantes de autos en Alemania mintieron durante años sobre tecnología diésel y otros asuntos. Francia abrió el juego sobre la prohibición de estos vehículos y Gran Bretaña se sumó esta semana.
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