El representante de modelos más importante de Argentina, hacedor de las top model más importantes del pasado y el presente, brindó una entrevista a la revista Hola donde habló de sus arrepentimientos y las metas que dejó sin cumplir y dejó una curiosa frase.
“Aprendí que la obsesión es una enfermedad. Llegué a ser el número uno en lo mío, pero en la vida fui un queso. En pos de ser el mejor, dejé de jugar al tenis, que era una pasión, abandoné a mis amigos y a mi madre durante muchos años, no me casé, no tuve hijos. Postergué lo más importante, que son los afectos”, contó Dotto, en una charla a corazón abierto.
“En general, la gente dice que se siente bárbaro a esta edad y es mentira. A cualquier tipo de 60 le gustaría tener veinte años menos y daría toda la plata del mundo por volver a tener 40. De todas formas, mi problema no es ese: lo que más bronca me da es no haber recibido lo que merecía a cambio. Y no estoy hablando de plata”, le dijo además a la publicación, y habló también de materias de corazón a modo de conclusión: “Me encantaría enamorarme pero lo veo difícil. Debería encontrar una mujer que haya tenido una vida similar a la mía, que es raro, o una mujer de la zona a la que le divierta irse unos días a Punta del Este, hacer algún que otro viaje, pero que no quiera irse de acá. Por ahora, estoy enfocado en recuperar mi salud en un ciento por ciento y celebrar que estoy vivo, que no es poca cosa”.
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