Plaza Moreno pasó de ser el corazón donde palpita la historia de la Ciudad a convertirse en la improvisada pista para el rugir de los motores. Se ha visto como en las narices del Palacio Municipal, bandas se adueñan del espacio público y lo degradan con sus motos, corriendo picadas. En marzo de 2016 fue por diez minutos una extensión de la avenida 51 con un desfile de autos y micros. Y ayer una sucursal de la Terminal de Omnibus. En vacaciones instalaron un Scalextric para que jueguen los chicos, pero más de uno se preguntó para qué, si la pista es la plaza misma.
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