Esta separación es la enésima en la sinuosa relación de Martín Redrado y Luciana Salazar, una pareja marcada por las crisis y los escándalos. Los rumores de su relación comenzaron en 2010, pero tras “blanquear” la relación a fin de año, ya en febrero de la temporada siguiente se distanciaron, debido a que Redrado no había cerrado aún su matrimonio con Ivana Pagés, madre de sus dos hijos.
Pero un año más tarde se reconciliaron. La pareja navegó varios escandalitos, pero siempre juntos, hasta que en 2015 se separaron en lo que parecía un final definitivo. Incluso, emergieron fotos de él apenas un mes más tarde, de vacaciones con Amalia Granata, archinémesis de Luli. El economista desmintió que hubiera sido su novia, pero el hecho de haberse relacionado con Granata parecía sellar el destino de su relación con Luli.
No fue así: quizás fueron los celos, quizás la química entre ambos, quizás el hecho de que a pesar de lo novedoso de la relación Granata quería tener hijos... lo cierto es que en 2015 Luli consiguió, tras lanzar todo tipo de piedras contra Amalia, volver con el ex presidente del Banco Central.
En un principio, ambos se mostraron mucho más relajados y prefirieron no ponerle título a su romance: “Disfrutamos el día a día”, dijo Luli, luego de varias idas y venidas en la pareja donde el grado de compromiso había sido un tema de discusión constante. Ahora, los dos parecían, simplemente, haber decidido disfrutarse.
Pero tras un año en pareja a Salazar le volvieron los viejos deseos de formar una familia, y Redrado, todavía, seguía siendo de la idea de cuidar a su familia ya existente. Comenzaron así los resquemores que marcaron una nueva separación que se venía rumoreando desde fines de 2016, cuando Luli, convencida de que Martín nunca querría hijos con ella, habría hasta buscado un abogado para comenzar el proceso de separación...
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