Entre las mayores preocupaciones de los sectores que observan la evolución del intercambio argentino y el crecimiento del rojo en las cuentas comerciales, está que paulatinamente mercados con los cuales se lograba resultados positivos en términos de intercambios, pasaron a generar un creciente déficit.
Y más grave aún con quienes Argentina tiene su mayor rojo, están los principales socios comerciales, como ser Brasil, China, la Unión Europea y el Nafta.
En cambio, se logra resultados positivos en el intercambio con socios menores como ser los países de Medio Oriente, Chile, India y otros países del mundo.
En el marco de un incipiente crecimiento económico que también tracciona la demanda de bienes (incluyendo importados); el foco oficial puesto en la inversión, pero el factor comercial sigue generando un creciente rojo.
No por casualidad, los rubros que más están aumentando son bienes de capital (10% anual en junio, 17% en el acumulado) y bienes de consumo (13% y 15%, respectivamente).
Si bien desde la macro este desempeño es alentador (debido a que mejora la sostenibilidad del crecimiento por la mayor inversión), a nivel micro y sobre todo, desde el punto de vista electoral, también da razones para la preocupación.
Las importaciones de bienes de consumo terminan afectando a las empresas domésticas que compiten con ellas en el mercado local (sobre todo a pymes del conurbano bonaerense, con foco en textiles, calzado y muebles).
Es decir que no sólo la balanza comercial es cada vez más desfavorable para el país, sino que por otra parte el ingreso de importaciones de rubros de consumo pone en jaque a algunos sectores productivos, en especial los radicados en el Conurbano bonaerense, afectando a muchas pymes.
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