“En un momento en que viene cayendo de manera preocupante la cobertura de la vacunación, el proyecto que plantea modificar la legislación para que las vacunas ya no sean obligatorias fue la gota que desbordó el vaso. Para garantizar el derecho a la salud no sólo necesitamos que muchas vacunas sigan siendo obligatorias, sino mejorar su cobertura para que lleguen a una mayor cantidad de personas. Cada año miles de dosis de vacunas que al Estado le cuestan mucho dinero se terminan tirando porque no se destinan los esfuerzos necesarios para acercárselas a la población. Las deficiencias en la cobertura se están registrando en todos lados, pero en particular en el tercer cordón del Conurbano bonaerense, donde se concentran precisamente las familias de mayor vulnerabilidad social”.
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