La obra inmensa de Astor Piazzolla encontró inspiración en las innovaciones de Osvaldo Pugliese en piezas como “Negracha” o “La Yumba”, pero sobre todo en aportes extraños al género como los del pianista y compositor de jazz estadoundiense George Gershwin.
Incorporó al tango sonoridades hasta entonces consideradas disonantes, cadencias armónicas propias de otros géneros e impuso una célula rítmica diferente de la tradicional: agrupando las ocho corcheas del compás clásico de cuatro por cuatro en subgrupos de tres, tres y dos, con acentuación en las corcheas uno, cuatro y siete. Fue también un gran polemista. Desde las trincheras de la palabra enfatizó contradicciones que, en más de un sentido, señalaban una distancia discursiva que su música no trazaba de forma tan categórica, una idea que provocó duras reacciones del sector más conservador del tango.
SUSCRIBITE a esta promo especial