Detrás de las ventanillas, los pasajeros vieron pasar por última vez las localidades, sus andenes y los carteles con la particular tipografía del antiguo Ferrocarril Provincial: La Plata, Gambier, La Cumbre, Gorina, Arturo Seguí, El Pato, Ingeniero Allan, Apeadero km. 40, Gobernador Monteverde, San Francisco Solano, Pasco, Monte Chingolo, Fernández, Avellaneda. Ocurrió exactamente hace cuatro décadas, y fue el aliento final de una red que hasta el inicio de su desmantelamiento, en 1961, supo conectar buena parte del territorio bonaerense.
A partir de hoy, en el corazón del barrio Meridiano V, la centenaria estación La Plata albergará actividades vecinales, culturales, de divulgación histórica y recreativas para celebrar y destacar el papel que los trenes tuvieron en el pasado y deberían recuperar en el futuro.
Culminado el cronograma de pasajeros, hubo en rigor de verdad una salida más desde 17 y 71 aquel miércoles 6 de julio de 1977: el viaje “redondo” del tren recaudador entre las cabeceras, para recolectar el dinero que había ingresado en las boleterías. Después, a lo largo de más de dos décadas, la nada. O peor: el saqueo sistemático desde el Estado, la intrusión de particulares y la desnaturalización del equipamiento, los inmuebles y el material rodante del ferrocarril inaugurado el 17 de marzo de 1912.
AMBICIOSO PROYECTO
A inicios del siglo XX, la Provincia imaginó una amplísima red de ramales de trocha angosta para vincular el Puerto La Plata con centenares de localidades y parajes con perfil productivo. De todos ellos, se concretaron dos de los principales: los que unieron nuestra ciudad con Mirapampa, en el confín bonaerense, y Avellaneda.
Además de las estaciones mencionadas, los servicios llegaron a Saladillo, Nueve de Julio, Pehuajó, Azul, Sierra Chica, Loma Negra, Angel Etcheverry, Samborombón, Mirapampa y Olavarría, entre otras.
En 1953, el Provincial fue subsumido en el Ferrocarril Nacional General Belgrano, junto con las demás vías de trocha angosta -o métrica- del país. En 1961, el “plan Larkin” que implementó el presidente Arturo Frondizi -a instancias de su ministro Álvaro Alsogaray y del general estadounidense Thomas Larkin, “asesor en Transporte” del Banco Mundial- eliminó un tercio de los ramales y dejó sin trabajo a miles de ferroviarios.
Apenas sobrevivió dieciséis años más, hasta los tiempos de la última dictadura militar (que también clausuró miles de kilómetros de rieles; los restantes serían anulados casi en su totalidad en 1991 por el binomio Menem-Cavallo), el ramal entre La Plata y Avellaneda.
LA AGENDA
El Centro Cultural Estación Provincial, nacido hace 19 años cuando un grupo de vecinos de Meridiano V -en muchos casos hijos y nietos de ferroviarios- se puso como meta rescatar y preservar la identidad del barrio a partir de la restauración de la enorme terminal abandonada, realizará hoy a las 19 un acto conmemorativo en el que se mostrarán los resultados de esa puesta en valor; también se presentará la obra de teatro “Rieles de la Patria”, y se exhibirán material de época, videos y testimonios.
El domingo, a partir de las 13, habrán intervenciones teatrales a cargo del grupo “Los Okupas del Andén” y la comisión de Teatro de la Estación, patio de comidas, feria, exposiciones, juegoteca y espectáculos infantiles.
Ese mismo día, desde las 11 y en el playón de los andenes 1 y 2, los Amigos del Ferrocarril Provincial expondrán maquetas, fotografías históricas, material de época y un prototipo de locomotora turística.
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Fueron los kilómetros de vías de trocha angosta que operó desde su cabecera de 17 y 71 el Ferrocarril Provincial al Meridiano V, entre 1910 y su cierre definitivo en julio de 1977
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