Nadie quiso perderse detalles de la fiesta que se había desatado dentro del vestuario, después de haber conseguido el objetivo de permanecer en la categoría.
Tras el pitazo final de Cristian Suárez, los jugadores y el cuerpo técnico se unieron en un abrazo interminable en la mitad de la cancha. Y en muchos rostros se vieron algunas lágrimas de felicidad luego de haberse sacado de encima una pesada mochila que cargaron durante todo este torneo.
“No puedo creer lo que estoy viviendo. Es el premio a tanto sacrificio. Hemos vivido momentos muy críticos desde que comenzó el torneo. Y le pusimos el pecho a las balas. Muchos nos daban por muertos, pero conseguimos darle alcance a Merlo para llegar a esta final tan deseada por todos”, expresó con lágrimas en los ojos y casi sin voz el arquero Juan Arias Navarro, uno de los referentes del plantel de Cambaceres.
FESTEJOS Y MAS FESTEJOS
Dentro del vestuario, el cántico y el festejo de los jugadores y allegados al grupo se extendió algo más de una hora. Semidesnudos y revoleando las camisetas, los futbolistas interpretaron algunos cánticos con dedicatoria.
¡”Me parece que Merlo se va a la D, para nunca más volver...!. ¡”Un minuto, un minuto de silencio, para Merlo que está muerto...!, fueron algunos hits que retumbaron en el vestuario local.
“Necesitábamos un desahogo así”, expresó Franco Maraia.
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