La conmovedora respuesta obtenida por parte de 300 familias que, en estas jornadas, se mostraron interesadas en adoptar a las tres hermanitas que fueron abandonadas en el hospital provincial de San Justo, luego de haber sido dejadas por la madre a los pocos días de haberlas dado a luz, dejó en evidencia no sólo la generosa predisposición de tantas personas, sino, al mismo tiempo, la necesidad de que pongan en vigencia normas y procedimientos que aceleren los tiempos para que uno o –como en este caso- varios niños en situación de abandono puedan acceder a un grupo familiar que los contenga.
No es preciso enfatizar acerca de los recaudos legales que deben respetarse a ultranza, ponderándose debidamente, en cada caso, aspectos que fundamentalmente apuntan a garantizar una mejor situación futura de los niños en adopción. No obstante, sobre esa base de requisitos a cumplir y de garantías a preservar, es que también la legislación debiera bregar por una tramitación menos tortuosa y burocrática.
Lo cierto es que, en el caso particular de las trillizas abandonadas, se sabe que nacieron prematuras el 14 de abril pasado. Su madre las dejó en el Policlínico Central de San Justo y, si bien volvió a visitarlas pocas veces, y en una de esas oportunidades hasta les puso los nombres, los médicos y los enfermeros del hospital se hicieron cargo de las nenas y ahora se aguarda una decisión de la Justicia para saber cuál es el destino de las hermanitas.
De la mamá se sabe que tiene otros 9 hijos y serias adicciones a las drogas. Enterados de lo ocurrido, decenas de padres se presentaron ya en el establecimiento médico para pedirlas en adopción. Pero es el Tribunal de Familia número 6 de Morón el que tiene que decidir quién las cuidará. Las trillizas prematuras, como se dijo, quedaron bajo el cuidado de médicos y enfermeras después de que su mamá dijera que iba a anotarlas al registro civil y no volviera. Ahora las autoridades les buscan una familia que quiera adoptarlas a las tres, siempre con la condición de que las hermanas no puedan ser separadas.
En nuestra provincia, la ley sancionada a mediados de 2013 -que busca agilizar la resolución de los trámites para la adopción de niños y que fija un plazo de seis meses para que el juez decida si están dadas las condiciones de adaptabilidad, asegurándose que la nueva norma acelera los tiempos para que un niño en situación de abandono pueda acceder a un grupo familiar que lo contenga- constituye un importante paso normativo para rodear de mayor certeza un trámite rodeado siempre por las enormes complejidades y demoras que lo caracterizaron.
Conviene asimismo tener en consideración que a mediados de la década pasada se puso en marcha un registro de adopciones a nivel nacional que había abierto muchas expectativas, al entenderse que podía ser un significativo progreso en una materia que, sin lugar a dudas, exige desde hace muchísimo tiempo una mayor agilidad judicial y administrativa. Esa herramienta apuntaba expresamente a simplificar y dar transparencia a los trámites de guarda y adopción de niños en la Argentina, pero los resultados no fueron los esperados.
Es evidente que no existen soluciones mágicas para el sensible problema de las adopciones. Asimismo, resulta especialmente valioso que se enfatice en el interés superior del niño, a partir de la sólida base que ofrece una población dispuesta a interesarse en ofrecerles un futuro a quienes no lo tienen. Y en esa intención, lo que importa más es que se vayan sumando aportes, tanto legislativos como doctrinarios, que apunten fundamentalmente a agilizar y simplificar las tramitaciones.
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