Los disturbios empañaron ayer, por segundo día consecutivo, la cumbre del G20 en Hamburgo, una cita que el anfitrión alemán y la ciudad que la acoge deseaban fuera impecable.
Coches ardiendo, 159 policías heridos, jóvenes encapuchados enfrentándose a vehículos antidisturbios, lanzamiento de cócteles molotov y agentes tratando de dispersar a los alborotadores eran las imágenes del día.
. A lo largo de la jornada se había informado de que Melania Trump estaba retenida en la residencia donde se aloja, por razones de seguridad, y de que había habido lanzamiento de objetos contra la policía que custodia el hotel donde se hospeda el líder del Kremlim.
En las redes sociales se difundieron fotos de tres blindados patrullando por Hamburgo, a lo que siguió un desmentido de la Policía negando que se planteara ningún tipo de apoyo militar. Por su parte, el semanario “Der Spiegel” afirmó, citando fuentes policiales, que las autoridades de esta ciudad del norte de Alemania han pedido refuerzos al contingente actual, formado por unos 19.000 efectivos.
Las manifestaciones violentas contra la cumbre son “inaceptables”, condenó la canciller alemana, Angela Merkel, sin poder ocultar su enojo. (EFE)
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