Luego de que en el Sanatorio se le detectó a la beba un cuadro agudo de intoxicación por la ingesta de drogas interrogaron a los padres, quienes admitieron que en la noche del sábado anterior, del 24 al 25 de junio, agasajaron con una fiesta a varios amigos y que allí se produjo una ingesta masiva de sustancias.
La madre reconoció ante los médicos haber consumido éxtasis y cocaína, al tiempo que reveló que tanto ella como el padre tienen una historia de consumo de drogas. Los médicos ratificaron que eventualmente la cocaína pasó al organismo de la niña por el amamantamiento, pero las otras drogas no aparecieron en los estudios practicados a la madre. El médico Sergio Mozzo advirtió que la niña pudo enfrentar secuelas neurológicas y hasta la muerte.
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